San Alfonso María de Ligorio, patrón de confesores y moralistas

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Alfonso María Ligorio, Doctor de la Iglesia por sus escritos sobre moral, es fundador de la Congregación del Santísimo Redentor, conocidos como los Redentoristas. Además es patrono de confesores y moralistas.

Este santo italiano, natural de Nápoles (Italia), escribió “La práctica de amar a Jesucristo”, “La preparación para la muerte”, “Las glorias de María”, siendo “La teología moralis” la obra que influyó en la formación del clero por muchos años.

Entre sus frases conocidas está: “No hay gente débil y gente fuerte en lo espiritual, sino gente que no reza y gente que sí sabe rezar”.

San Alfonso, cuyo nombre significa “listo para el combate”, es representado con el crucifijo, los libros, el rosario o la figura de la Santísima Virgen María, a quien le tenía una profunda devoción. Falleció a la edad de 90 años, la noche del 31 de julio al 1 de agosto de 1787. Fue canonizado en 1839 y declarado Doctor de la Iglesia en 1871.

Oración San Alfonso María de Ligorio para antes de la confesión

Dios y Señor de las misericordias, 

todo cubierto de confusión, y penetrado del dolor de

mis culpas, vengo, Señor, a vuestros pies.

Yo vengo con firme resolución de abominarlas

todas, y con un verdadero pesar de haber ofendido 

a un Dios tan bueno, tan amable,

y tan digno de ser amado. 

¡Ay Dios mío de mi alma! 

¿Ésta es la correspondencia que merecen, Señor, vuestras piedades? ¿Éste es, Dios mío,  el reconocimiento que vos esperabais de mí, 

después de haberme amado, hasta derramar vuestra preciosa sangre, por librarme de la crueldad de mis enemigos, y de las llamas del infierno? 

Sí, señor, yo he sido con vos muy vil e ingrato. 

Os pido humildemente perdón de todos mis

pecados, dadme gracia para hacer digna penitencia de ellos; haced, Dios mío, que me llegue a

los pies del confesor, que en vuestro nombre

me espera, con las disposiciones necesarias.

Dadme luz para conocer la fealdad de mis culpas.

Dadme una verdadera contrición de ellas:, abrid mi boca, para que las confiese enteramente, a fin de que reciba dignamente el santo sacramento de la Penitencia, y obtenga vuestra divina gracia. Amén. 

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