Poemas en honor al Día de las Madres

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El segundo Domingo de Mayo, es el mes dedicado a la madres, aunque muchos digan que celebrarle a las mamas, es todos los días, pero vale la pena celebrar una fecha en especial, más hoy, que estamos en tiempos de pandemia, donde es adecuado dar gracias a Dios que muchos logran darle ese abrazo, por eso le mostramos algunos poemas cortos, que son frases de amor para las madres.

Enseñarás (Madre Teresa de Calcuta)

Enseñarás a volar…pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar…pero no soñarán tus sueños. Enseñarás a vivir…pero no vivirán tu vida. Enseñarás a cantar…pero no cantarán tu canción. Enseñarás a pensar…pero no pensarán como tú. Pero sabrás que cada vez que ellos vuelen, sueñen, vivan, canten y piensen… ¡Estará en ellos la semilla del camino enseñado y aprendido!

Amor, (Pablo Neruda)

Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte la leche de los senos como de un manantial, por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte en la risa de oro y la voz de cristal. Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal, porque tu ser pasara sin pena al lado mío y saliera en la estrofa, limpio de todo mal ¿Cómo sabría amarte?, mujer, ¿cómo sabría amarte?, ¡amarte como nadie supo jamás! Morir y todavía amarte más. Y todavía amarte más y más.

Dulzura (Gabriela Mistral)

Madrecita mía, madrecita tierna, déjame decirte dulzuras extremas. Es tuyo mi cuerpo que juntaste en ramo; deja revolverlo sobre tu regazo. Juega tú a ser hoja y yo a ser rocío: y en tus brazos locos tenme suspendido. Madrecita mía, todito mi mundo, déjame decirte los cariños sumos.

Madre Mía (Rafael Escobar)

Cuando los ojos a la vida abría, al comenzar mi terrenal carrera, la hermosa luz que vi por vez, fue la luz de tus ojos, ¡madre mía!. Y hoy que, siguiendo mi escarpada vía, espesas sombras hallo por doquiera, la luz de tu mirada placentera ilumina mi senda todavía. Mírame, ¡oh madre!, en la postrera hora, cuando a las sombras de mi noche oscura avance ya con vacilante paso. Quiero que el sol que iluminó mi aurora sea el mismo sol que con su lumbre pura desvanezca las brumas de mi ocaso.

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