Una forma de preparar el camino al Señor es acercando nuestros amigos a Cristo

El padre Rodolfo Varela en la misa de este 7 de diciembre en la Basílica en su homilía se refirió al santo del día San Ambrosio, pastor y Obispo de Milán, termina siendo el maestro que influye y ayuda a San Agustín a conocer la Verdad.

El padre dijo que podríamos comparar a San Ambrosio, con los amigos de este paralitico, este paralitico no llega a Jesús por si solo, llega por sus amigos, son sus amigos quienes les ayudan a encontrarse con Cristo.

Es San Ambrosio quien ayuda a San Agustín a encontrar la verdad que tanto andaba buscando, la verdad que tanto anhelaba y esa verdad es Cristo, tres preguntas nos pueden surgir aquí del Evangelio ¿Quiénes son esos amigos  en tu vida que te han cercado a Cristo? O ¿soy yo de esos amigos que ayuda a los demás a encontrase con Cristo?, es lo que hacen los amigos del paralitico ayudar a su amigo necesitado a encantarse con Cristo.

Asimismo dijo que  lo primero que hace Cristo es perdonarle sus pecados, es tarea fundamental de nosotros también ayudar a que otros se encuentren con Cristo, más en este tiempo de Adviento, con la lectura que nos decía ayer el Señor, ´preparen los caminos del Señor.

Para el sacerdote, una forma de preparar el camino al Señor es acercando nuestros amigos a Cristo a la verdad, así como San Ambrosio acercó a San Agustín a encontrar con la verdad, nosotros hemos de ayudar a los demás a encontrase con Cristo, no conmigo, no con mi verdad sino con Cristo que es la verdad, nuestra tarea es acercarlos a la verdad, no nuestras opiniones sino a Cristo que se les revele y el los convierte.

Segundo, dijo que  si nosotros hemos reconocido que tenemos amigos que nos acercan a Cristo, reconocemos lo que Cristo hace en nuestra vida o lo negamos, los fariseos no reconocen que Cristo puede perdonar los pecados ¿Tu si reconoces eso? O no crees en el Sacramento de la Reconciliación o no te sientes perdonado cuando sales del sacramento de Reconciliación.

Hay que aprender a reconocer la misericordia y el poder de Dios, eso es lo que escandalizó a los fariseos, no la curación física, el perdón de los pecados y hay tantas personas que llegan al confesionario a decir que no se sienten perdonadas por Dios y llevan años confesando el mismo pecado, porque no conocen el poder del amor de Dios y la misericordia sostuvo.

¿Tú reconoces el poder de Dios en tu vida? ¿Tu aceptas el amor y el perdón de Dios su misericordia?

Y por último, manifestó, si tu reconoces a Dios, si tu identificas esos amigos que te han acercado a Cristo, tu alabas o glorificas a Dios por esos amigos y por ese amor y perdón que Dios te ofrece, cada cuanto glorificas a Dios, en que momentos glorificas a Dios, cuanto minutos dejas al día para glorificar al Señor por lo que ha hecho en tu vida, por lo que hace a diario en tu vida.

Preguntémonos en este Adviento por esos amigos que nos acercaron a Dios, si soy amigo que acerco a Dios, si reconozco la misericordia y el amor de Dios y si yo glorifico a Dios por todo lo que ha  hecho en mi vida concluyó

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