San Martín de Porres, un Apóstol de servicio a los demás

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Es el primer santo mulato nacido en América. Fue beatificado por el Papa Gregorio XVI y luego, el Papa San Juan XXIII lo canonizó el 6 de mayo de 1962.

Su padre, fue un Caballero de la Orden de Alcántara: Juan de Porres, sin embargo, era pobre. Su madre, una negra panameña libre, que vivía en Lima de nombre Ana Velásquez de quien recibe una educación estrictamente en la fe católica. Según sus biógrafos, vivió casi toda su infancia en la pobreza. Por situaciones de la vida queda al cuidado de doña Isabel García en un barrio donde habitaban negros e indígenas.

San Martín de Porres, nació en Lima en tiempos del Virreinato del Perú el 9 de diciembre de 1579.

Con apenas 12 años comienza a trabajar como barbero y también inicia su conocimiento de la medicina con su oficio como auxiliar de herborista, aprende a curar lesiones menores y todo lo concerniente a las propiedades curativas de las plantas. Debido a la proximidad del convento dominico Nuestra Señora del Rosario, Martín se siente cautivado por la vida religiosa y a los 15 años decide solicitar su ingreso al convento.

Es admitido como “donado”; es decir, sin opción al sacerdocio, solo para ejercer oficios. Esto porque era mestizo e hijo ilegítimo. Ahí en el convento se ocupó en el convento de curar enfermos pobres; su celda era prácticamente la enfermería. Era un Trabajó como barbero, sangrador, dentista, tomaba el pulso, vendaba, entablillaba, suturaba y hacía imposición de manos. Esto lo realizó durante nueve años, lo cual terminaría dándole paso a convertirse en hermano de la orden en el año 1603.

Tres años después, también terminaría convirtiéndose en fraile, dando por sentado sus votos de pobreza y castidad. Asimismo, demostraría una y otra vez su humildad, poniendo el bien de los demás por encima del suyo al punto de querer ofrecerse de venta como esclavo para poder ayudar a la economía del convento.

Ya a los 70 años, después de una larga vida de humildad y contemplación religiosa, Martín de Porres contrajo una enfermedad. Esta, lo llevaría a anunciar que su hora de encontrar con Dios había llegado. El 3 de noviembre de 1639, Martín de Porres muere mientras le entonaban en voz alta el Credo.

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