Llevar flores a los difuntos tiene un sentido espiritual

Estas ofrendas nos recuerdan la esperanza cristiana en la resurrección, ya que la muerte no es el final

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Las flores tienen un significado especial en la Iglesia. Con ellas, se da la bienvenida a un recién nacido, con un ramo se encamina la novia al altar, se ornamentan los templos para las festividades y también con flores se despide a un ser querido y se le recuerda año tras año en la conmemoración de los fieles difuntos.

Origen

Según diversas tradiciones, es un uso práctico que viene desde la antigüedad, primeramente, para combatir los olores que deja el cuerpo de una persona fallecida y también, para adornar el lugar del descanso eterno de aquellos que ya partieron de este mundo. Llevar flores a los difuntos es una tradición extendida en muchas culturas. Es un modo de mostrar respeto y cariño a ese ser querido que tristemente acaba de dejarnos. Este es un gesto que sirve para honrar su memoria. Es importante reconocer que esta práctica, aunque no nace en la Iglesia Católica, se asume para inculturarla y darle plenitud, teniendo en cuenta la resurrección.

Esperanza

Según el Papa Francisco, la conmemoración de los difuntos tiene este doble sentido, el primero es el de la tristeza. “El cementerio es triste, nos recuerda a los seres queridos que se han ido y también nos recuerda el futuro de la muerte.

En esta tristeza nosotros llevamos flores como un signo de esperanza. Puedo decir también de fiesta, pero más adelante, no ahora”. Según el Pontífice, con la flor de la esperanza, ese hilo fuerte está anclado en el más allá en la esperanza de la resurrección. “Quien ha hecho primero este camino es Jesús” enfatizó.

El Padre Ramón Maradiaga, Párroco de la comunidad Santa María de la Esperanza, afirma que llevar flores a nuestros familiares difuntos “Es un acto de piedad que, así como la flor es bella por su naturaleza, el alma de los que ya partieron está cubierta por la belleza divina de Dios”. El presbítero añade que, así como una flor está llena de vida y belleza, así también el alma ante la gloria de Dios. Es importante detallar que los adornos y flores no son un culto a los muertos, es una muestra de cariño y nos da la esperanza de que ya viven la vida eterna.

1 Expresión

Las flores tienen su propio lenguaje: hablan de belleza, de perfume, de colores: son signos de alegría, de fiesta y de agradecimiento. También expresan el homenaje sincero y la esperanza cierta. Un ramo de flores vale más que un discurso, manifiestan la dignidad de la creación entera, anticipan el perfume del paraíso celeste.

2 Memoria

Estos ramos ayudan a mantener el recuerdo de los difuntos. El cuidado de los sepulcros y los sufragios son testimonios de confiada esperanza, arraigada en la certeza de que la muerte no es la última palabra sobre la suerte humana, puesto que el hombre está destinado a una vida sin límites, cuya raíz y realización están en Dios.

3 Flores

Según la tradición, las personas acostumbran llevar claveles a los cementerios, porque este tipo de planta expresa admiración y homenaje. Las amapolas son otras de las flores que se utilicen para adornar las tumbas, porque significan consuelo y recuerdo, términos que se asocian a la pérdida de un ser querido.

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