La objeción de conciencia es “la voz de Dios” que nos ayuda a combatir el mal

El hombre tiene una ley escrita por el Creador en su corazón, en cuya obediencia está la dignidad humana y según la cual será juzgado. Muchos le llaman conciencia

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Algunos autores han definido la conciencia como el espacio interior de diálogo entre Dios y el hombre. Otros le llaman conciencia moral, porque a través de ella, el hombre identifica el bien y el mal en su propia vida. El artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos proclama como derecho de todas las personas “La libertad de pensamiento, conciencia y religión”. Al interpretar este enunciado, se entiende que el hombre tiene la obligación y el derecho de seguir su propia conciencia, incluso cuando una ley civil pretende obstaculizarla.

Objeción

El padre César Muñoz, párroco de la comunidad Santísima Trinidad, explica que, para entender el significado de objeción de conciencia, es importante remitirse al Catecismo de la Iglesia Católica (CIC), que en el numeral 1782, enseña que el hombre tiene el derecho de actuar en conciencia y en libertad, a fin de tomar personalmente las decisiones morales. “No debe ser obligado a actuar contra su conciencia.

Ni se le debe impedir que actúe según su conciencia, sobre todo en materia religiosa. Desde esta definición, podemos reconocer el derecho que toda persona tiene de decidir en libertad, actuar según su conciencia” advierte el presbítero. Existen muchos casos en donde un cristiano debe recurrir a la objeción de conciencia. Uno de ellos, es al servicio militar, otro es el médico, tanto cuando se es paciente y se está en contra de algún procedimiento o para el personal sanitario, cuando las practicas, como la del aborto, van en contra de lo que cree. Otros casos se observan en el ámbito laboral o al cumplir una ley que vaya en contra de las creencias fundamentales del cristianismo.

El CIC nos recuerda en el numeral 1802 que “La Palabra de Dios es una luz para nuestros pasos. Es preciso que la asimilemos en la fe y en la oración y la pongamos en práctica. Así se forma la conciencia moral”.

1 Sagrario

La Constitución Apostólica Gaudium Et Spes, indica que la conciencia “Es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que este se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto más íntimo de aquélla”.

2 Ley

La Encíclica Veritatis Splendor, explica que, “En lo profundo de su conciencia, el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, pero a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón”.

3 Formación

El CIC en su numeral 1798 dice que “Una conciencia bien formada es recta y veraz. Formula sus juicios según la razón, conforme al bien verdadero querido por la sabiduría del Creador. Cada cual debe poner los medios para formar su conciencia”.

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