El ayuno en el tiempo de Cuaresma, es un anhelo de sincera conversión

La Iglesia aboga para que esta práctica sea parte del itinerario cuaresmal de los fieles, invitando a poder hacerlo de forma activa

Con la llegada del tiempo de la Cuaresma y en un año donde la Iglesia deberá tener mucho ingenio para la vivencia espiritual de la feligresía, las prácticas penitenciales tomarán mayor fuerza, teniendo en cuenta que algunas actividades no se llevarán a cabo con presencia de fieles.

Vivencia

En un año tan complejo y con una realidad común, la invitación a realizar esta práctica penitencial debe guiar a la Iglesia a la empatía, por lo que Santos Hernández coordinador arquidiocesano de la Renovación Carismática Católica, expone que “Debemos hacer ayuno rogando por nuestros hermanos enfermos de COVID-19 y por el personal de salud que los asisten’’. Esta intención particular se suma también, según Hernández, para ‘’rogar al Señor para que nos de santidad’’. Al hacer ayuno, una persona descubre como la fuerza de voluntad propia es posible, haciendo renuncias y observando la acción que Dios realiza al depositar la gracia obtenida ante esta práctica.

Producto

Para establecer si se está realizando un buen y fructífero ayuno, se deberán identificar algunos detalles muy importantes. Hernández, aporta que al ayuno lo fortalecen también ‘’las obras de misericordia tanto espirituales como corporales, conforme a las posibilidades para acrecentar las Virtudes Teologales y Cardinales’’. Llegado el Miércoles de Ceniza, el católico deberá plantearse un plan de ayuno en el que involucre sus actividades diarias y otras extraordinarias, para poder fortalecer su vida de oración y estar fuertes ante las tentaciones. El inicio de la Cuaresma conforma una puesta en escena de querer involucrar la fe que se vive en camino a la madurez de la misma y el compromiso por vivirla de la mejor manera.

Progreso

Las pequeñas renuncias en el inicio de la Cuaresma como una soda, un café o las comidas rápidas, fomentarán a que cuando llegue el momento de enfrentarse ante tentaciones más grandes, se puede decir no. Poco a poco se podrá ir aumentando según la capacidad espiritual de cada uno, comprobando el nivel de abstinencia.

Activo

El ayuno al que la Iglesia invita podrá exigir que abandonemos prácticas o gustos habituales, con ello se puede provocar que con lo que no se gaste en tiempo o dinero, sea dado a una persona que se encuentre en necesidad. Con esta acción, se pasa del pasivo espiritual a un activo humano que seguirá siendo de oración.

Rigidez

Siguiendo un itinerario cuaresmal guiado por el ayuno, la persona podrá lograr practicarlo con mayor intensidad en los días que establece la Iglesia como el Miércoles de Ceniza y Viernes Santo, teniendo como alimento solo pan y agua, todo esto dependerá cómo vaya el progreso del camino de fe bajo la abstinencia.

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