El asfalto de las calles de Honduras se convirtió en un murmullo incesante de miles de pasos, un rumor que, como el batir de las olas en la orilla, avanzaba con un solo propósito: la paz. La multitud, con sus cantos y oraciones, avanzaba compacta como un río de esperanza, llevando en sus pancartas el clamor de una nación. El ¡bum, bum, bum! de los pasos, que casi sonaba paz, paz, paz, de forma rítmica, marcaba el latido colectivo que resonaba en cada corazón, demostrando que la fe y la unidad son la más poderosa de las fuerzas. Esta caminata de oración reunió a miles de católicos y evangélicos con un mismo anhelo: que el país viva en paz y que el próximo proceso electoral, programado para el 30 de noviembre, se desarrolle con transparencia, respeto y espíritu democrático.
Palpitar
Hombres, mujeres, jóvenes y ancianos caminaban cargando pancartas con mensajes de reconciliación, un desfile de esperanza en el que el ¡runrún! de sus pasos se unía al fervor colectivo. La bandera azul celeste prevaleció, como un manto de unidad sobre la multitud. Los católicos, con sus camándulas, hicieron en un solo eco el Santo Rosario, y un mismo clamor en sus labios, como un trueno, prevaleció con las palabras “Honduras es de Cristo”. Para muchos, las altas temperaturas fueron solo una prueba más de fe. “Queremos gritarle a Dios que aquí estamos, que deseamos una Honduras en paz”, expresaba la pastora Malen Valladares. Por su parte, Monseñor José Vicente Nácher, Arzobispo de Tegucigalpa comparó el eco de esta movilización con la voz profética de Isaías, asegurando que la caminata era un acto pacífico y pacificador, un mensaje de esperanza a todos los hondureños. Además, afirmó que el pueblo está llamado a ejercer con responsabilidad su derecho al voto y a caminar juntos más allá de diferencias políticas o ideológicas.
En el corazón de los hondureños no somos enemigos, somos hermanos más que amigos y no solamente hasta el 30 de noviembre, sino todos los días de nuestra vida
P. Alexis Melgar
Vicario Basílica de Suyapa
Frutos
Mientras el eco de los cánticos sigue resonando en el aire, es hora de ver hacia el horizonte, alzar la mira a lo que sigue. El defensor de los derechos humanos, Hugo Maldonado resalta la importancia de vivir la democracia con libertad: “Lo que queremos es paz, vivir en democracia, que no jueguen con nuestras libertades porque la libertad mía es también la de mis hijos”. Y eso es lo que continua aseveró esa Honduras sin ataduras. El analista Arnoldo Avilez valoró como un hecho histórico la unión de las iglesias en oración. “Si primero no oramos, no nos arrodillamos ante Jesús, será difícil lograr el cambio de este país, por lo que estamos llamados a continuar firmes en la fe que es el motor para la transformación social” afirmó. La exrectora Julieta Castellanos, en un análisis crítico, señaló que esta caminata fue también un reflejo de la insatisfacción ciudadana frente a un ambiente político cargado de confrontación y ataques. “Ojalá los políticos aprendan el mensaje que se les dio el sábado 16. El pueblo salió a las calles no solo a orar, sino a exigir democracia, paz y elecciones transparentes”. Castellanos insistió en que la participación no debe quedarse en la caminata sino continuar con un voto consciente y exigente.
Un acontecimiento histórico
Miles de hondureños caminaron con un solo objetivo paz en este proceso electoral. Esta acción de caminar se realizó en 20 ciudades, 34 municipios y en tres ciudades en el exterior.
Compromiso de fe
El Padre Alexis Melgar, recordó que esta caminata nos dejó la enseñanza de la Virgen de Fátima sobre el poder de la oración colectiva, asegurando que “Dios escuchó la unidad de su pueblo”. Llamó a no reducir la oración a un solo día, sino a vivirla en el hogar, el trabajo y la comunidad, como parte de un compromiso de fe permanente. En medio de este ambiente político tembloroso, la caminata mostró que la fe puede abrir caminos de reconciliación, de cara al 30 de noviembre, el desafío es claro: mantener viva la esperanza, vigilar el proceso democrático, y recordar que el voto es también una oración cívica por la Honduras que soñamos.



1-La caminata fue un primer paso, pero no el último
Lo que sigue ahora es mantener viva la esperanza y traducirla en acción ciudadana. La preparación rumbo al 30 de noviembre exige tres compromisos claros: Ejercer un voto consciente: informarse sobre las propuestas de los candidatos, no dejarse llevar por discursos vacíos y elegir con responsabilidad pensando en el bien común para toda una población hondureña.
2--Exigir propuestas
Ahora en adelante, lo que debe seguir es la observación ciudadana. La vigilancia la veeduría hay que pedirle cuentas los políticos. Ellos no son absolutos, nosotros elegimos y hay que denunciar su mal actuar. Hay que exponerlos públicamente desentrañar cuál es el fondo, porque ellos quieren llegar al poder, si es para su beneficio personal familiar y de grupos, o es realmente con propuestas, puntualizó la socióloga Julieta Castellanos.
-3- El desafío está planteado
No basta con haber caminado, ahora hay que votar, observar y construir juntos el país que soñamos. El voto no es solo un derecho; es también una oración cívica por el futuro de Honduras, por lo que todos estamos en la obligación de ser parte de este proceso electoral.
4— Oración contante
Aunque nuestros cansancios quieran impedirlo, pero hay que continuar convencidos que nuestros proyectos, sueños, ilusiones debemos convertirlos en realidad y lo haremos si permanecemos juntos todos los hondureños y aunque existan ataques, la oración vencerá esas señales, comparte Eusebio Pérez.
5- Mantener la unidad en oración y acción
Así como miles caminamos juntos por la paz, hicimos resplandecer esa bandera que resaltan las cinco estrellas, la misión ahora es seguir orando y trabajando desde cada espacio, hogar, escuela, comunidad, para que la paz no sea solo un deseo, sino una realidad que merece vivir todo el pueblo hondureño. Expresó Ivonne Ramírez.
6-Participar activamente en la vigilancia electoral
La ciudadanía debe involucrarse como observadora y veedora del proceso, exigiendo transparencia y denunciando cualquier irregularidad. La acción de caminar no debe quedarse solo en un acontecimiento, o en un simple recuerdo de fotografía, o un resonar en los medios de comunicación, hay que continuar alzando la voz, reiteró la pastora Marlen Valladares.
Eusebio Pérez
Miembro de la Pastoral Familiar
“Debemos hacer reflexionar qué Honduras no les pertenece solo a unas cuantas personas, Honduras es de todos los hondureños y somos la mayoría los que decidimos cómo vivir, además agradecer a nuestros Obispos sacerdotes y todos los medios de comunicación por difundir este acontecimiento que vivimos porque todos creemos en un Dios qué todo lo puede si se lo pedimos”
Patricia Banegas
Miembro del movimiento por nuestros hijos
“Como cristianos católicos estamos llamados a votar a conciencia, no por un color político, sino por personas que respeten nuestra fe y nuestros valores. La Doctrina Social de la Iglesia, nos enseña cómo vivir la fe en la vida diaria, también en la política, la economía y la sociedad. Allí se afirma que los católicos debemos participar en la vida pública buscando siempre el bien común”
Joel Murillo
Pastor evangélico
“Sin duda que venir en solo autobús, hermanos católicos y evangélicos, solo nos resumen que todos somos familia y ese 16 de agosto quedará en la historia del país. La caminata llevó un solo objetivo orar por Honduras y llegar a esas elecciones del 30 de noviembre en paz. Merecemos ser felices, que no exista divisiones, pero para lograr esa felicidad hay que seguir alimentando la fe”