”Ser “Pescadores de hombres” es liberar a otros de los poderes del desamor, la mentira y la injusticia”, Cardenal Rodríguez

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“Confiado a tu palabra, echaré las redes”, es la cita del Evangelio de este domingo 6 de febrero, que sirve de reflexión en la Eucaristía presidida por el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez, desde la Basílica de Suyapa. El Arzobispo de Tegucigalpa nos señala que estas palabras expresan la confianza de Pedro en Jesús y pueden expresar también nuestra propia confianza renovada en Él a pesar de nuestras dificultades personales y de las dificultades sociales que podemos atravesar.

Jesús despierta vida y esperanza y la gente queda atónita al escucharle…Cada domingo tenemos la dicha de escuchar las lecturas de la Palabra de Dios y la finalidad que tiene el Señor es educarnos, enseñarnos, ir poco a poco dándonos  esos criterios de la verdad, para poder construir nuestras vidas detalla el Cardenal, quien añade que “Rema mar adentro y echa las redes para pescar”, en griego “eis to bathos,” significa navegar más hondo más al interior, mar adentro. Literalmente, habría que traducir: “Vuelvan hacia la profundidad y bajen sus redes para la pesca”. ¿Qué quiere decir esta expresión? Quiere decir que solo a nivel profundo podemos encontrar lo mejor de nosotros mismos. “Vivimos en la superficialidad y allí solo queda lo pasajero, lo que no dura para nada, se vive de una emoción a otra emoción, hasta que después se queda en un profundo vacío, solo a nivel profundo podemos encontrar lo mejor de nosotros mismo. Jesús nos invita a ir a lo más profundo de nosotros mismos” detalló.

Jesús nos anima a salir de la noche y a “echar las redes” y comenzar de nuevo. Para esto, el prelado hondureño advierte que “nosotros necesitamos hacer nuestra parte… Nuestra transformación humana, nuestra transformación espiritual no se realiza sin hacer nuestra parte, sin nuestra colaboración. Cada uno tenemos que hacer nuestra parte con la confianza puesta en el Señor Jesús”.

El Cardenal expresa que “Cuando nuestra vida está desconectada de la Fuente de la Vida, termina en frustración. ¡Cuántas veces Simón Pedro echó aquella noche las redes a uno y otro lado de aquel mar oscuro y desagradecido! Y la respuesta era siempre la misma: las redes vacías. Tal vez, nosotros también podríamos decir: ¡Nos hemos esforzado tantas veces! ¡Qué poco hemos logrado! Esta imagen de las redes vacías expresa muchas veces nuestro drama interior. Buscamos sin encontrar, sembramos sin recoger frutos.

Volvemos de nuevo a la orilla con la barca tan vacía, cuantas veces podemos ver nuestras redes llenas de desánimo y entonces viene el acto de fe. Pedro dice “Confiado en tu Palabra, echaré las redes”. Pedro vive una confianza total y absoluta en Jesús que va más allá de la lógica profesional, más allá de la lógica de nuestra razón. Y entonces, se produce el prodigio como respuesta a esa confianza puesta en Jesús, solo en Jesús, el Señor. Cuántos testimonios hemos escuchado en esta novena de la Virgen de Suyapa, en la celebración de la festividad, cuantos miles de peregrinos vienen a esta Basílica porque han recibido alguna gracia, alguna sanación interior, alguna buena confesión que los ha librado de muchas cadenas, confiado en tu Palabra echaré las redes. Viene entonces la respuesta, “Hicieron una redada tan grande que reventaba la red”. Jesús, con su Palabra, cambia una noche de trabajo infructuoso y de redes vacías en redes repletas. La reacción de Simón-Pedro es arrojarse a los pies de Jesús diciendo: “Apártate de mí Señor, que soy un pecador”. Ahora Pedro llama a Jesús Señor, no le llama maestro (que equivale a jefe). Pero, a la vez, experimenta una sensación de indigencia y de pobreza aplastante. Jesús dice a Pedro: “No temas”.

El Cardenal Rodríguez advierte que “El miedo nos paraliza e impide cualquier decisión auténtica hacia la verdadera vida. Nosotros también descubrimos, a veces, nuestra indigencia, nuestra pobreza y hasta nuestro pecado. Y también, necesitamos escuchar las palabras de Jesús a Pedro, que son para todos nosotros: “No temas”. Como si nos dijera: “No tengas miedo, quédate conmigo”. Jesús nos dice yo estoy con ustedes todos los días, viene a decirnos: quédate, estaré contigo, así serás capaz de soportar tu propia verdad y sabrás quién soy yo: Alguien que te ama. Dios conoce nuestro corazón y nuestras fragilidades no le hacen retroceder en su amor y en su misericordia.

Entonces viene la transformación, “Desde ahora serás pescador de hombres”. ¿Qué significa “pescador de hombres”? Desde ahora serás más fraterno, te vas a abrir más allá de los horizontes de tu propia personalidad, de tu propio egoísmo, vas a convertirte en alguien que puede animar la vida  de otros, reanimarás la vida de los otros, empezando por tu hogar, por tu familia. Sacarás a la gente del mar oscuro de la inhumanidad y las despertarás de nuevo a la vida. “Pescadores de hombres” expresa la misión del discípulo/a de Jesús: liberar a otros de los poderes del desamor, de la mentira y de la injusticia para que descubramos que nuestra sociedad puede construirse sobre otras bases, no sobre lo mismo de siempre, no nos vamos a renovar con los pecados y defectos del pasado y termina el Evangelio, diciendo: “Y dejándolo todo, lo siguieron”. Él, Jesús, nos quiere libres, dejemos a un lado las ataduras, dejemos el vicio, los pecados los límites y abramos el corazón… Por eso, Él nos invita a dejarlo todo, todo lo que obstaculiza nuestra misión. Él, Jesús Resucitado, nos libera de todo porque lo único que necesitamos para vivir bien es su amor que se vuelve amor al prójimo.

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