San Juan Bautista modelo de autenticidad

Este es el único santo al que la Iglesia le celebra la fiesta el día de su nacimiento.

La devoción a San Juan Bautista está muy arraigada en el corazón del pueblo. Por eso existe tal abundancia de costumbres antiguas y tradiciones populares. Y sin duda, Juan Bautista es un hombre auténtico y completo, un gran profeta y santo.

Vocación de Dios

El Evangelio que nos cuenta del nacimiento de San Juan Bautista. Por lo general, se celebra en la Iglesia el día de la muerte como la gran fiesta de los santos: el nacimiento a la vida eterna. Además de Cristo, sólo de dos personas se celebra con una fiesta propia su nacimiento: de la Santísima Virgen y San Juan Bautista.

¿Por qué la Iglesia recuerda con solemnidad el nacimiento de San Juan Bautista? «Estará lleno del Espíritu Santo, ya desde el seno de su madre» (Lc 1, 15), le dice el ángel Gabriel a Zacarías, cuando le anuncia el nacimiento de su hijo. Resulta que él fue santificado por la presencia de Jesús ya en el vientre de su madre Isabel, cuando María visitó a su prima.

Respuesta del llamado

Una vocación divina sólo puede cumplirse, si el instrumento humano acepta plenamente el llamado. En S. Juan Bautista encontramos varias virtudes que son siempre de actualidad para todo seguidor del Señor.

Su austeridad de vida, su espíritu de sacrificio, renuncia a una vida normal y acepta un camino lleno de renuncias y sacrificios. Los Evangelios recalcan que llevaba un vestido de pelo de camello y su alimento consistía en langostas y miel silvestre: no bebe ni vino ni licor. Y Jesús dice de él que no era un hombre que vestía con refinamiento: «porque los que visten con refinamiento, están en los palacios de los reyes». Es decir: lleva una vida sumamente austera, difícil e incómoda para poder cumplir su misión divina.

Su humildad

Podía pasar por Cristo o el profeta, pero él afirma que no es más que la voz que clama en el desierto, y que con relación al Mesías no es digno siquiera de desatarle las correas de sus sandalias. Y cuando Cristo ya está presente le cede sus discípulos y afirma «conviene que Él crezca y que yo disminuya». Sabe, pues, ponerse humildemente en segundo plano, desaparecer, para que resalte la presencia del Señor.

Su valentía

Frente a los poderosos de su tiempo: jefes religiosos y políticos. Su valentía en anunciar la verdad y en denunciar las injusticias. Se manifiesta, por ejemplo, cuando dice a los fariseos que van a verlo: «Raza de víboras, ¿acaso podrán escapar del castigo que se os viene encima?» Y al rey Herodes reprende públicamente por el escándalo de tener por esposa a la mujer de su hermano. Esta denuncia le costará más tarde incluso la vida.

Su inflexibilidad

Es también puesta de relieve por Cristo: «¿Qué salisteis a ver al desierto: una caña agitada por el viento?» Por eso, mereció el mayor elogio de Jesús: «Es un profeta, y mucho más que un profeta. Entre los nacidos de mujer, no ha surgido uno mayor que Juan el Bautista».

Su mensaje y misión

insistencia en la conversión Si Dios llama, es para confiar un mensaje, una misión. La misión de San Juan Bautista es preparar los caminos del Señor. Por eso es el gran profeta del cambio y la conversión. Sacude a sus contemporáneos, les exige justicia y amor solidario y los invita a volver a Dios.

La renovación interior, el cambio de mentalidad y de vida es también un mensaje de permanente actualidad. El cristiano de hoy también debe preparar la llegada de Jesucristo: sanear el ambiente (justicia y verdad), desarraigar todo lo que impide la vida cristiana. Porque el cristianismo no consiste en buenas apariencias exteriores, sino en la coherencia de nuestra vida diaria con nuestra convicción interior.

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