REFLEXIÓN-Saber cuidar es saber amar

El Papa Francisco nos llama a cuidar a los demás, respetando su dignidad y esperando alcanzar la paz.

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P. Juan Ángel López, Párroco Sagrado Corazón de Jesús/Portavoz CEH

Recién hemos comenzado este nuevo año y parece ser que no ha cambiado absolutamente nada en relación a la pandemia y a la crisis social que vivimos. No hay lecciones aprendidas porque lo único que nos está quedando es ese inmediatismo que es tan dañino. Seguimos sin una planificación clara, se sigue improvisando y se sigue poniendo mil excusas frente
al desastre del manejo de la crisis.

Me parecen tan oportunas las palabras del Papa en el reciente Mensaje de la Jornada Mundial de la Paz, cuando decía: “Es doloroso constatar que, lamentablemente, junto a numerosos testimonios de caridad y solidaridad, están cobrando un nuevo impulso diversas formas de nacionalismo, racismo, xenofobia e incluso guerras y conflictos que siembran muerte y destrucción”. A todo eso sencillamente le añadiría que lo doloroso también es ver el cinismo, la indiferencia criminal con la que los corruptos han seguido aprovechándose de la crisis para hacer de las suyas.

El que ahora lo hagan de forma tan descarada, realmente no debería de ser nunca una sorpresa, porque su modo de proceder, como lo demuestra lo actuado en el Registro Nacional de las Personas, es el mismo, aunque se arropen con otros colores de banderas.

El Papa nos decía claramente que había que descubrir detrás de todo esto la necesidad de una “brújula” que nos oriente. Él mira la brújula en la “cultura del cuidado” que debemos tener en todo sentido. Cuidado de los unos por los otros, cuidado de la naturaleza, cuidado del ejercicio de la vida política y social. Cuando se habla de “cuidado” me preocupa que no entendamos bien que, aunque la palabra en sí misma tiene una doble acepción porque hace referencia a una advertencia, pero al mismo tiempo reclama una atención particular. Es una advertencia porque sin duda que somos increíblemente descuidados de lo que Dios ha puesto en nuestra manos. Basta pensar en los efectos del cambio climático, de la crisis de agua que se vive en muchas partes y que a nosotros también nos afecta.

No olvidemos que somos el país más vulnerable a razón de la crisis ambiental. La  advertencia que se ha producido por la pandemia tampoco la hemos tomado en serio. Pero, y sobre todo, cuidar es un acto de amor. Se cuida lo que es importante, lo que vale, lo que interesa.

Se cuida a las personas que nos importan, que amamos. Por eso es que la cultura del cuidado debe nacer en nuestras familias para desde ahí extenderse a toda la sociedad. Aprender a cuidar es lo mismo que decir aprender a amar.

Cuando vemos que en nuestros ambiente no hay una preocupación real por el Bien Común sino por preservar el poder a como dé lugar, nos damos cuenta que lo que falta es amor por la patria, por sus habitantes. Aquí aplica entonces la advertencia por el cuidado. Lo humano es pasajero

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