Reconstruir

No cabe duda que estas últimas semanas han puesto a prueba no sólo nuestra capacidad de respuesta ante las adversidades sino la materia de la que estamos hechos. 

Sigo insistiendo en que ya padecíamos una serie de crisis producto del descalabro ético de nuestra clase política que no entiende de humanidad ni de búsqueda del bien común. 

A eso, o mejor, y con eso nos atacó la pandemia por el Covid-19, que no ha cesado sino que en muchas partes ha aumentado a niveles que superan la simple alarma y vemos que estamos ante algo sin precedentes en la época moderna. De ella, de la época moderna, sin verla como un absoluto sino como un camino, una facultad humana que complementa y aporta al desarrollo integral de la persona humana es la ciencia.

La ciencia es lo que con mucho han ignorado los que debían velar por el bienestar de todos. Estamos pagando las consecuencias de pésimas administraciones de la “cosa pública”. Cuando seguimos escuchando que no aprendimos de la experiencia del Mitch, solo recuerdo que precisamente en el 98 se discutió mucho por la experiencia no aprendida del Fifí. Lo más grave no es tanto esperar a que nos pegue un huracán categoría 5 sino entender que mientras sigamos funcionando de manera inmediatista y reactiva no vamos a lograr nada.

He leído que hay algunas propuestas de formar un grupo consultivo para ayudar a coordinar y proponer caminos que nos lleven a alcanzar un nivel mínimo de convivencia con la naturaleza y con la realidad de desarrollo que anhelamos. Sin embargo, sin caer en el pesimismo absoluto dudo mucho que los políticos actuales acepten ceder un espacio para pensar como país y no en base sus intereses mezquinos y egoístas. Si la crisis de la pandemia no los hizo en ningún momento sentarse a la mesa con miras a proponer un camino de visión de país para enfrentar este reto, es difícil que ahora se atrevan a hacerlo. Alguno dirá que me falta fe, pero tengo fe en Dios, no en personas que usan el nombre de Dios en vano, que se llenan la boca agradeciendo a Dios porque nos “salvó” aún viendo que hay miles de personas que debieron salvarse si no hubiese sido porque el dinero destinado a aliviar la pobreza y evitarnos este dolor, terminó en los bolsillos de los políticos de ayer, de anteayer y de hoy.

Padre Juan Ángel López, párroco Sagrado Corazón de Jesús, Miraflores

Claro que no es un problema de la política. La política como arte, como ciencia y como elemento socializador es siempre legítima. Lo malo, lo muy malo es cuando se utiliza la política para esconder actitudes criminales y negocios particulares.

Me lo han preguntado y lo respondo: con las mismas actitudes que hasta ahora han manifestado los políticos mercaderes y los mercaderes metidos a políticos, difícilmente saldremos adelante. Aquí se necesita a los mejores hombres y mujeres de este país. Se necesita quién se atreva a dejar de lado sus intereses para buscar el bien común.

 

 

 

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