“Que Dios nos ayude siempre hacer el bien”

La Misa hoy en la Basílica Nuestra Señora de Suyapa fue oficiada por el padre Rodolfo Varela y en su homilía manifestó que cuando un hijo toma el mal camino y entra en las drogas, en el alcoholismo, en los malos pasos de la delincuencia, del crimen organizado y la corrupción, una de las personas que más sufre es su madre.

El padre mencionó que la  madre llora, ora por su hijo, se devela por su hijo, llorando y pidiendo la conversión por su hijo, “así Jesús hoy llora por Jerusalén, así Jesús llora por nosotros, ¿cuál es el llanto de Jesús?, es que Israel siendo el pueblo elegido, siendo el pueblo al que Dios le ha hablado, al que Dios ha acompañado a protegido, no sigue los pasos del Señor”.

Este es el dolor de muchas madres, sostuvo, incluso madres de Iglesia, que sus hijos no siguen el buen camino, no siguen los buenos pasos, entonces el llanto es por una persona, que siendo virtuosa elige el mal camino, que teniendo la capacidad, la posibilidad de hacer el bien, elige hacer el mal y esto es lo que le ha pasado a Jerusalén.

“Siendo el pueblo de Dios el pueblo santo elige hacer el mal y esto nos puede pasar a nosotros, escuchando la palabra de Dios, oyendo lo que Dios nos pide elegimos hacer lo contrario y Dios va a llorar por nosotros también, porque no escuchamos su voz para hacer el bien, para seguir su mandato”.

San Agustín refleja este texto, con su famosa obra “La Bondad de Dios”, dice San Agustín, “dos amores construyeron dos ciudades, el amor por si mismos hasta el desprecio de Dios, construyó la ciudad terrena, y el amor por Dios, hasta el desprecio así mismo, construyó la ciudad celeste”.

Una la ciudad terrena, buscaba su propia gloria, la otra la ciudad celeste, buscaba la gloria de Dios, un a se regocijaba en sus propias fuerzas, la ciudad terrena, otra se regocijaba en la fuerza y en el poder de Dios, toda su confianza estaba en el la ciudad celeste.

¿Qué ciudad estamos construyendo en nuestra vida?, se preguntó “una ciudad terrena basada en nuestras propias fuerzas, en nuestro amor propio, hasta el desprecio de Dios, sin darle la gloria y la gratitud a él, o ¿estamos construyendo realmente la ciudad celeste?, escuchando la voz de Dios, buscando la gloria de él, haciendo el bien, evitando el llanto de Dios y de nuestros padres”.

Cuidado con hacer llorar a Dios y a nuestros padres,  “es nuestra responsabilidad hacer el bien después de escuchar lo que Dios nos pide, no se trata solo de evitar el mal, se trata de buscar hacer el mal, no se trata solamente de hacer bulla, de no hacer alarde de quien somos, sino que se trata de buscar la gloria y la honra de Dios”.

El sacerdote manifestó que si nosotros buscamos la gloria y la honra de él, si nos enamoramos de Dios y aprendemos a dejar de lado nuestro egocentrismo, nuestro egoísmo, estaremos construyendo la ciudad de Dios y evitaremos el llanto de Dios y Dios se re vigorará, lo que decía Juan en el Apocalipsis, “lloré mucho porque no había nadie digno de abrir el libro y de ver su contenido”.

El único digno es Dios, reflexionó, pero si nosotros seguimos sus pasos y su caminar vamos a seguirlo a él y vamos a estar con él, pero si hacemos caso omiso a su palabra, si solo escuchamos su palabra y no practicamos Dios va a llorar por nosotros, porque habiendo recibido dones, carismas y virtudes elegimos hacer el mal.

Que sea Dios el que nos conduzca y que nos ayude hacer siempre el bien concluyó.

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