Negocios de subsistencia, una alternativa para el progreso familiar

Las iniciativas como las ventas de comida les dejan algunos ingresos, pero solo lo necesario para vivir el día a día, sin oportunidades de ahorrar

El 2020 fue uno de los peores años para la economía del país, que tuvo que enfrentarse a la tragedia que nos sigue dejando la pandemia y la vulnerabilidad de los suelos que volvió a quedar al desnudo tras el paso de las tormentas tropicales Eta y Iota. Situación que está generando problemas que, según analistas en economía, harán falta al menos 10 años para recuperarnos como nación.

El presidente de la Federación de la Micro Empresa y el Sector Social de la Economía en Honduras (FEMISSEH) asegura que los cierres de empresas familiares ya sobrepasan más del 50 por ciento, cifra que podría seguir aumentando. “Nosotros hemos observado como muchas personas cerraron negocios formales y emprendieron de forma informal” dijo Castañeda y agrega que “las familias no es que están fracasando del todo, pero si del 54 por ciento que nosotros manejamos, en todas esas empresas pequeñas se despidió a una gran cantidad de personas, lo que viene a engrosar las cifras de desempleo en la actualidad”.

Por otro lado, Castañeda dijo que varios casos de familias emprendedoras que él conoce, perdieron la maquinaria con la que estaban sacando su empresa adelante, porque a pesar de que no les entraba el flujo de dinero constante como en otros años y que el Gobierno prometió ayudas para evitar más cierres, los impuestos siguieron siendo cobrados. “Aquí nadie dijo que era prohibido cobrar la renta durante el periodo que no se produzca, lo que dejó a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYMES) desprotegidas, porque ni en el Poder Legislativo o Ejecutivo se propusieron iniciativas reales para mantener las inversiones que hicieron las familias” puntualizó Castañeda.

Sugerencias

Debido a que muchas familias han tenido que adaptarse a la nueva realidad que se vive en el país, desde la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT) se han sugerido varias opciones para proteger estos negocios. “Nosotros hemos propuesto al Congreso Nacional que se elimine el impuesto al activo neto para este año y el 2022, con esto las familias que tienen empresas ya sean pequeñas, medianas o grandes, pueden ahorrar esa parte del dinero y con ello recuperarse en estos dos años” explicó Rafael Medina, director ejecutivo de la CCIT.

Subsistencia

Familias como las de Ramón Chirinos, han tenido que sacar lo mejor de sí y adaptarse a las nuevas tendencias para mejorar la economía de su hogar. Él se dedica a la mecánica automotriz y es técnico en refrigeración de vehículos, pero como las personas tienen poco poder adquisitivo, han dejado la reparación de sus autos en un segundo plano, haciendo que disminuya el trabajo, razón que lo ha obligado a abrir un negocio de venta de lácteos y embutidos en su casa, el cual solo le da para el día a día, pero al menos puede sacar para pagar servicios públicos. “Mi madre y la empleada de la casa se encargan de la venta diaria, mientras yo estoy en el taller, pero todas las noches yo me sumo y poco a poco vamos saliendo” nos comenta Ramón. “Es difícil porque hay días buenos y días que no vendemos nada, pero al menos podemos obtener una ganancia que no la podemos ahorrar, pero nos sirve para pagar algunas cositas” finalizó.

Ante esta realidad que están viviendo miles de familias en Honduras, Idalmy Cárcamo, coordinadora del equipo técnico de la Federación de Organizaciones de Trabajadores del Sector Social e Informal de la Economía de Honduras (FOTSSIEH), indica que al menos 2 millones de personas se dedican a la informalidad o negocios de subsistencia. “Las personas al vivir en condiciones precarias tienen que buscar una forma de salir adelante, lo que aumenta los negocios de subsistencia, un sector que no ha tenido un incentivo real o un apoyo claro por parte del Gobierno, por el simple hecho de que no están constituidos y este es un sector que contribuye mucho a la economía nacional” indicó Cárcamo.

Migrantes

Honduras es uno de los países que más expulsa migrantes en la región del Triángulo Norte y en muchas ocasiones, son familias enteras las que salen. Según Rodulio Perdomo, investigador del Foro Social de la Deuda Externa en Honduras (FOSDEH), el fenómeno migratorio se seguirá dando mientras no se les pueda dar a las personas una vida mejor real.

Obreros sin trabajo

En el país son al menos medio millón de personas las que han sido suspendidas de sus trabajos, muchas de ellas obreros que no quieren dejar de laborar, pero que se han visto obligados a sostener a sus familias haciendo trabajos de subsistencias. Algunos han tenido que adaptarse a la nueva realidad. En los emprendimientos familiares como las ventas de comida, las asignaciones son compartidas. Las madres con las hijas cocinan, los padres son los encargados de cobrar el dinero o salir a comprar insumos y a los hijos varones por lo general se encargan de las entregas a domicilio.

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