La Tentación; Camino A La Autodestrucción 

Y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno. Mt 6,13.

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La tentación busca vulnerar al ser humano para realizar todo aquello que destruye la buena relación que se tiene con Dios y con la naturaleza creada.  

Primero la tentación ataca a la razón, la tentación hace volar la imaginación de forma irracional, cuando se cae en la tentación no se piensa de manera racional, de hecho, el pecado es irracional, cuando el ser humano peca es porque el pecado ha destronado a la razón.  

Por eso cuando recuperamos el uso de razón, caemos en cuenta de que el pecado fue un grave error que no debimos haber cometido y que hemos arriesgado demasiado en un sin sentido de emociones. 

La tentación también atacará la voluntad, atacar la voluntad es agredir la libertad del ser humano, cuando el ser humano pierde la fuerza de voluntad se convierte en esclavo de sus pasiones.  

Al volvernos esclavos de nuestras pasiones perdemos la sana autoestima y comenzamos a maltratarnos emocionalmente con frases como: “soy lo peor” “no tengo remedio” “Soy una basura” “por qué no puedo controlarme”. 

La tentación nos hace creer que el pecado es la mejor opción o peor aún nos hace creer que el pecado es la única opción ocultando los principios e ideales realmente buenos.  

Finalmente, la tentación ataca nuestra espiritualidad, al perder la voluntad y la razón el hombre nuevo creado por la Gracia que Dios nos da, desaparece y retornamos al hombre viejo que vive en el fango de las pasiones instintivas. 

En poco tiempo el hombre que cae en la tentación va degenerando su ser y perdiendo el horizonte hacia el cual debería caminar para dirigirse a un camino de autodestrucción que nos hace perder aquello que amamos y aquello que es realmente bueno.   

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