“Estos 50 días de confinamiento nos ha enseñado a vivir como Iglesia doméstica y a ser solidarios con el prójimo. “

S.E. el Cardenal Oscar Andrés Rodríguez en la homilía de este domingo de Pentecostés nos habla del contra punto de Babel, Jesús resucitado hoy exhala su aliento de vida sobre cada uno de nosotros sobre todo ser humano, sobre todo el mundo, sobre toda Honduras, hoy se cumple aquella promesa de Jesús si no me voy, no vendrá a ustedes el espíritu santo.

Esta pandemia nos está obligado a estar dentro de nuestras casas pero eso no quiere decir que estamos obligados a estar encerrados 50 días del tiempo Pascual, nos han enseñado a vivir como iglesia  doméstica y darnos cuenta que ahí está el primer santuario, el santuario de la vida, el santuario del amor.

“¿Hoy vivimos en Babel o vivimos en Pentecostés? vivimos  ideologías por egoísmo, vivimos divididos, odios, resentimiento, rencor, en  pecado aceptamos hoy que el Espíritu Santo venga y renueve a nuestra Honduras, en nuestro mundo no hay espacio para el Espíritu Santo se viven en guerras, división en violencia y en grandes injusticias. Esto es válido también para nuestra Iglesia cuándo el Espíritu Santo está ausente en las comunidades tienen divisiones tienen enfrentamiento, tienen envidia y maledicencia, murmuraciones. Sin el Espíritu Santo en nuestro mundo, en nuestra Iglesia en nuestras relaciones humanas nos convertimos en la torre de Babel,” mencionó.

Su Eminencia nos habla que “Jesús Resucitado atraviesa las puertas cerradas, también  estamos nosotros con las puertas cerradas a causa de nuestros miedos? La primera comunidad apostólica también vivió momentos de confinamiento de aislamiento de miedo y de incertidumbre. Con frecuencia También nosotros seres humanos tenemos nuestras puertas cerradas, pero el resucitado abre y atraviesa nuestras puertas cerradas. Podemos imaginarnos que Jesús resucitado entra hoy en nuestras casas y abre todo lo que está cerrado para que vuelva a la vida todo lo bueno todo lo bello que está ahogado en nosotros.”

“Qué puede sostener nuestra esperanza en medio de tanta confusión, qué puede fortalecer nuestra fragilidad humana llenar el corazón vacío que reclama plenitud el espíritu de Jesús Resucitado, hoy tenemos muy presente a nuestro mundo marcado por la pobreza, la violencia las grandes injusticias el desamor, precisamente tenemos presente a todos hoy de una manera especial, a los que han fallecido a causa de esta gran pandemia también a los que lloran todavía a causa de tanto dolor y sufrimiento por las consecuencias económicas que estamos padeciendo, que el amor del Espíritu Santo llegue a todos los rincones de nuestras Honduras y nos hagan más solidarios con los que sufren.”

El Cardenal Rodríguez también mencionó a los héroes de este  tiempo; los médicos, paramédicos, enfermeras y enfermeros a todos los voluntarios, el ejército de la policía y también seglares voluntarios que dedican su tiempo a servir y acercarse a los más pobres.

Ser solidario es un don del Espíritu Santo por eso hoy nuestra oración es como la del Salmo responsorial “Ven espíritu de dios, ven a renovar la faz de la tierra”  ven a renovar nuestra Honduras en donde hay injusticia y violencia en donde domina ese con esa confrontación de pandillas y de criminales entre los egoístas que viven sólo para sí mismo.

En donde hay indiferencia ante el drama de los inmigrantes o de aquellos que buscan un refugio pena está Honduras confrontada desorientada y renuévala pon tu fuerza ven y renueva nuestro mundo de hoy tan necesitado de una transformación nuestro corazón, renueva nuestra vida concédenos avanzar por los caminos de la justicia y de la Paz.

 

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