Entregando a sus hijos al Señor las madres ayudan a la evangelización

Siendo fundamentales para la vida de fe, lo enseñado por mamá en casa se refleja en la vida vocacional y ministerial de los consagrados

 “Da a su hijo para la Iglesia’’, es una de las frases que con frecuencia se escucha en las ordenaciones sacerdotales al referirse a la madre de quien recibe el sacramento. En la mayoría de ocasiones, además de dar vida a sus hijos, también alientan su vocación de presbítero.

Incondicional

Uno de los casos peculiares en las vocaciones, se dio cuando Javier y Juan Martínez, ambos hermanos, decidieron ingresar al discernimiento vocacional, algo que doña Yolanda Martínez, su madre, tomó como un designio de Dios. Ella afirma que “Como madre, tener dos hijos sacerdotes es un regalo de Dios, una bendición inmensa de parte de Él para nuestra familia, por la cual estoy muy agradecida’’.

Los hijos mayores, luego de ser formados en la fe en su casa, recibieron el Sacramento del Orden, algo que se fue cimentando desde pequeños según dice doña Yolanda al comentar que “yo apoyé a mis hijos desde pequeños enseñándoles el amor a Dios y a la Iglesia, sirviendo en el coro de niños, luego como monaguillos y en su adolescencia en los grupos juveniles, dejando que ellos vivieran esa experiencia de fe’’.

Habiendo vivido esto, la madre de los presbíteros Juan y Javier Martínez, invita a que “apoyen a sus hijos, denles la libertad de buscar su vocación y más ahora en este tiempo, necesitamos jóvenes valientes que quieran dar su vida a Cristo”. El impacto que una madre tiene para la decisión definitiva del sacerdocio, se mide en sus compromisos, en su carisma y en el servicio que ofrecen a la Iglesia.

Apoyo

Otro testimonio de compañía fiel por parte de una madre, es el caso de Abraham Gálvez, seminarista de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, su progenitora Rosario Gálvez, se encontró al principio de esta vocación que va avanzada, con la negación y nostalgia de dejar a su único hijo, pero luego “Comprendí que ese era su camino y lo animé, es un regalo de Dios. He sacrificado muchas cosas para que él se siga formando, es una gracia que el Señor lo haya tomado en cuenta para este paso”.

Como buena madre, doña Rosario enfatiza que “Dios abra caminos para que le sirva en todo aspecto, poniendo sus dones al servicio de Él’’. Las dificultades de salud, han llevado a clarificar en esta abnegada madre, el sentido de esta vocación y expresa que “yo no sé si voy a llegar al día en que se va a ordenar, pero lo importante es que llegue a ese momento para que culmine su sueño de niño, será lo más importante para mí, lo vea o no”.

Para Iris Lagos, madre del Padre José Chavarría, “El más grande regalo que Dios puede regalar a una familia es la de un sacerdote y aunque la noticia nos tomó por sorpresa y costó asimilar, Dios es perfecto e hizo su obra en nosotros también y pronto me sentí muy feliz al tener un hijo elegido por Él”. Lagos asegura sentirse muy orgullosa de su hijo al igual que toda la familia. “Es un sacerdote muy inteligente, noble, caritativo, feliz con lo que hace y además, un excelente hijo” finalizó.

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