Editorial |Nuestra voz |Ser mamá a ejemplo de la Virgen María

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En Honduras cada segundo domingo de mayo se conmemora la celebración del Día de la Madre, como manera de honrar a tantas mujeres hondureñas que día con día luchan y trabajan por sus hijos y son el pilar principal de la familia, en un mundo en donde el valor de la maternidad, no siempre se pondera de manera justa y equilibrada, de ahí que la figura de la Virgen María adquiere trascendencia y recuerda a las mujeres de hoy su papel importante en la creación. En la Virgen María podemos comprender el verdadero significado de la maternidad, porque gracias a ella, el hecho de ser madre no sólo permite a la personalidad femenina, orientada fundamentalmente hacia el don de la vida, su pleno desarrollo, sino que también constituye una respuesta de fe a la vocación propia de la mujer.

En algunos casos, la necesidad del trabajo femenino para satisfacer las exigencias cada vez mayores de la familia y un concepto equivocado de libertad que ve en el cuidado de los hijos un obstáculo a la autonomía y a las posibilidades de afirmación de la mujer, han ofuscado el significado de la maternidad en el desarrollo del rol tradicional que incluye atributos como la comprensión, la delicadeza, la muestra de afecto, la educación y los cuidados de la descendencia.

En otros, por el contrario, lo importante, es reducido al aspecto de la procreación meramente biológica, lo que impide apreciar otras posibilidades, muy significativas, que tiene la mujer para manifestar su vocación innata de maternidad. Su respuesta, «he aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38) en el momento de la Anunciación , exalta una forma de cooperación tan sublime que tiene la mujer cuando acepta concretamente su misión, pero María indica también el estilo mediante el cual la mujer tiene la libertad de acoger el llamado a ser mamá; al respecto, el Papa Juan Pablo II ha expresado que, ante el anuncio del Ángel, la Virgen no manifiesta una actitud de reivindicación orgullosa, ni busca satisfacer ambiciones personales, no se trata de una acogida puramente pasiva al llamado divino, pues da su consentimiento sólo después de haber recibido la respuesta del Ángel, conservando una actitud de humilde servicio como tantas mujeres en el mundo de hoy, al estar abiertas al maravilloso don de la maternidad.

Gracias mamás por tratar de alcanzar en sus vidas esos hermosos valores de “saber guardar las cosas en el corazón” (Lc. 2, 51), de vivir una vida de prudencia, de obediencia a la Palabra de Dios, de laboriosidad y por darlo todo para sus hogares, luchando muchas con fuerza contra las situaciones de humillación, discriminación, a las que muchas veces están sometidas a semejanza de la Virgen María en el peligroso camino mientras huía a Egipto, en el camino al Calvario o al pie de la cruz poniendo todo en manos de Dios sin darse nunca por vencida. María, hoy pedimos tu intercesión por todas las madres hondureñas para que su ejemplo de amor nos acerque más a Tu hijo.

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