Por: Lucía Medina reyes

“¡Se ve, se siente, Don Bosco está presente!”, eran los gritos de júbilo que se escuchaban en la base aérea de Toncontín hace diez años, un ambiente completamente salesiano, cuando la urna que contenía las reliquias de San Juan Bosco, llegó a tierra hondureña.

Fue del 26 al 28 de julio 2010 que se celebró por todo lo alto este acontecimiento solemne, que marcó la historia de la familia salesiana en Honduras y que, hasta la fecha, se recuerda con profundo entusiasmo.

Durante la visita la visita de la urna al país, esta recorrió las principales sedes salesianas de Tegucigalpa, además, estuvo presente en la Catedral Metropolitana y la Basílica Menor de Nuestra Señora de Suyapa, donde cientos de hondureños pudieron venerar al santo de la juventud. La reliquia insigne del santo, contenida en una réplica exacta del cuerpo de Don Bosco, realizó un recorrido histórico en 130 países, con motivo del segundo centenario de su nacimiento (2015).

“Es un santo que trabajó por los jóvenes, que dio su vida por ellos y que ahora está gozando de la plenitud del amor de Dios en el cielo, su cielo sigue creciendo” comparte Marco Andino, ex alumno salesiano y delegado nacional del Movimiento Juvenil Salesiano en Honduras. Asimismo, Celeste Pineda, Salesiana Cooperadora recuerda el acontecimiento como algo inolvidable, “Fue reavivar la llama de Don Bosco, que sigue con nosotros, y que sus sueños siguen vivos entre todos los que queremos desgastar nuestra vida por los jóvenes”.

Para muchos feligreses dicho acontecimiento fue importante en su vida salesiana y para otros fue el encuentro e inicio con este proyecto de salvación que Don Bosco soñó.

Actualmente, esta reliquia descansa en la Basílica Menor de Don Bosco en Panamá, elegida como sede salesiana permanente en América.

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