“Y la sala se llenó…” (Mt 22,1-14 – XXVIII – Tiempo Ordinario)

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Hoy Mateo engalana este domingo con la enseñanza basada de nuevo en una parábola, cuyo tema es un banquete nupcial solemne y elegante Los especialistas ven en ella dos parábolas en una. La primera es la de los invitados a la gran cena y la segunda que es propia de Mateo, el invitado sin el vestido de ceremonia, símbolo de la dignidad de una persona. En la primera Cristo nos ha invitado a través de su amor de entrega a ese pacto ceremonial, pero se da el rechazo y a la vez la aceptación. Con todo el banquete de Dios no se cancela, no se suspende, el ofrecimiento aparece siempre una invitación de puertas abiertas. Ahora bien, los bienaventurados son los pobres y marginados que si aceptaron sentarse a la mesa del Señor. La segunda parábola, la del traje, parece con mayor interés interpretativo. En efecto, aparece un falso discípulo que sólo Jesús puede desenmascarar. ¿Cómo lo podemos interpretar? Será aquel que ya Mateo había señalado, como el que dice: “¡Señor, Señor!” pero no cumple la voluntad del Padre, o aquel que se ha puesto un solo

Padre Tony Salinas, párroco San Juan Bautista, Ojojona.

“un pedazo de paño nuevo sobre el vestido viejo”. Así comprendemos que el vestido es parte de la persona y sus decisiones. Sólo Dios puede saber que hay debajo de todos nuestros atuendos por ricos o pobres y modestos que aparezcan, éstos indican nuestra mentalidad, expresa nuestra identidad y nuestro gusto, bueno o malo. La síntesis es que hay que cambiar el corazón y desde allí se cambian nuestros vestidos, los que nos harán estar con la dignidad esperada de pie delante del Cordero y del trono de Dios como dice el Apocalipsis. En definitiva, es el vestido con el cual podremos sentarnos en el banquete escatológico evocado por Jesús hoy en este domingo de fiesta espiritual para todos. Nunca es tarde es para escuchar con renovado espíritu, la llamada a cambiar ese hábito que endosamos a veces manchado por el pecado, por ese hábito nuevo el de la gracia que el bautismo nos ha dado.

 

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