“Si somos hijos de la luz, por el bautismo hemos de caminar en la luz de Cristo”

El padre Rodolfo Varela este 26 de noviembre ofició la Misa en la Basílica en su homilía manifestó que el Señor en sus discursos finales, comienza a relatar su segunda venida.

En esta segunda venida nos habla de dos tipos de personas, manifestó, las que se van a morir de miedo, las que van a sufrir, las que serán atormentadas y también habla de las personas que tienen que tener esperanza en ese momento alegría, porque está viniendo el Hijo del hombre hacia ellos.

“La pregunta es ¿A qué grupo vamos a permanecer nosotros?, a los que vamos alegrarnos por la venida de  Dios o a los que nos vamos a morir de miedo, vamos a ser atormentados por todas estas cosas”.

El padre señaló que la oración de laudes, nos da unas pistas para nosotros ser del grupo que se alegra con la venida del Señor, “Cristo siendo nuestra luz, ilumina nuestro camino y así nosotros hemos de caminar entonces en la luz de Cristo, no caminar en las sombras, no tener esa doble vida, si somos hijos de la luz por el bautismo hemos de caminar en la luz de Cristo, no en las tinieblas, no mintiendo no engañando, no jugando bajo la mesa”.

El sacerdote sostuvo, “si jugamos bajo la mesa, si mentimos, si engañamos, si somos doble moral, no estamos caminando en la luz, estamos caminando en las tinieblas y vamos a morir de miedo el día de la venida de Cristo, nosotros por el bautismo, somos hijos de la luz y por lo tanto debemos caminar en la luz”.

Segundo, “nosotros como cristianos bautizados que hemos recibido el Espíritu Santo, hemos de invocarlo para recibirlo a la hora de tomar las decisiones, muchos de los problemas que nos aquejan en nuestro diario vivir, son por malas decisiones que nosotros hemos tomado y no podemos culpar a Dios de eso”.

Lo que debemos de hacer recalcó, es pedir la sabiduría de Dios a la hora de tomar decisiones, para que sea el  que nos guíe por la decisión correcta, pero si nosotros tomamos las decisiones sin la ayuda de Dios, después no nos quejemos, ni culpemos a  Dios, por lo que le ocurre a nuestra vida.

“No nos quejemos  y le digamos a Dios porque nos está pasando eso, hemos sido nosotros los que hemos tomado malas decisiones, para tomar buenas decisiones hay que pedir la sabiduría del Espíritu Santo”.

En tercer lugar explicó, en los momentos de debilidad, el Señor no omite que vamos a pasar dificultades, en los momentos de debilidad y de tribulación,” tenemos que ser consientes, que no vamos a salir adelante, por nuestras propias fuerzas, o por nuestros propios méritos, vamos a salir adelante con la ayuda de Dios, nuestra fuerza está en Dios, cuando se agotan nuestras fuerzas propias”.

Para concluir dijo que nuestra fuerza natural, es de donde vienen las fuerzas sobrenaturales de Dios mismo, pero para eso yo tengo que reconocer a Dios en mi vida, que sea el entonces el que nos ayude a pertenecer al grupo  que se alegra con su venida.

 

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