Reflexión | ¿Hasta cuándo?

¿De dónde están sacando vacunas? Me preguntaba alguien estos días porque nos hemos enterado de muchas personas a las que han vacunado. Fuera de la sospecha que lamentablemente estamos viviendo en estos días, si me lo permiten, cada persona que es vacunada es para mí un motivo de sincera alegría. No vamos a poder vencer esta pandemia si no es con el auxilio de las vacunas y el cuidado que tengamos con las medidas de bioseguridad que han probado ser efectivas, pero no suficientes. Los descuidos en los que muchas veces caemos, nos pasan facturas muy altas y dolorosas.

En el mundo entero se están haciendo muchos esfuerzos por frenar esta pandemia, pero, cuanto quisiéramos que ese mismo empeño se pusiese para parar otros flagelos que igualmente están matando nuestra gente. A todos nos duele y mucho el cinismo con el que proceden los que están al frente de la Cosa Pública, pero están logrando con mucho éxito que nuestras decepciones no se transformen en nada más que murmuraciones.

En una de mis charlas, le comenté a la gente que realmente somos un país que debería ser objeto de estudio porque en otros lugares, por muchísimo menos, los pueblos se han revelado contra quiénes les gobiernan. El asunto es que no queremos revoluciones que terminen desangrando a nuestro pueblo, pero si nos urge una conversión de la clase política tan nefasta y falsa que sigue al frente de los partidos políticos tradicionales desde hace mucho tiempo. Como me decía una señora de la parroquia “¿Qué tendrán en el corazón o es que no tienen corazón?”

Revisando los idearios de los partidos históricos del país, me topo con cosas que no son más que papel mojado, letra muerta. Hablar de justicia social o de pensamiento liberal, de desarrollo humano o de progreso son palabras que no se pueden refrendar de ninguna manera. Nos han mentido, nos han engañado y nos han fallado. Cuando ven el dolor de tantísimas personas y no se ponen la mano en la conciencia ni reaccionan procurando hacer cambios concretos a nivel personal y partidario, nos damos cuenta que tiene un corazón esclerotizado. Siguen jugando con el tema de las reformas electorales, porque saben bien que si se democratiza y transparente el proceso dejarán de gozar de esas prebendas en las que han nadado durante décadas.

Siguen en el Congreso Nacional sin reunirse presencialmente y creo, al menos que alguien pueda demostrarme lo contrario, que somos el único país del mundo donde esto está ocurriendo. Además, espero que todos los viáticos que se les paga a estos empleados nuestros no se les estén reconociendo, a la par que, sin pecar de irrespetuoso, seguimos esperando que se bajen el sueldo por no trabajar y que ese dinero se use para adquirir insumos para los triajes. Dado que uno de ellos declaró en los medios de comunicación que “La Iglesia no ha hecho nada”… pues espero que con el ejemplo nos prediquen.

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