Las madres enfermeras, guerreras contra el COVID-19

Cientos de mujeres hondureñas son profesionales de la enfermería, un papel que han sabido combinar con la crianza de sus hijos y la armonía del hogar

Días tristes y meses muy fuertes alejados de sus familiares, esas son algunas de las condiciones y decisiones que han pasado las mujeres y madres que se dedican al cuidado de los que hoy sufren ante el mortal virus. Las enfermeras hondureñas y en todo el mundo, a más de un año de la llegada del COVID –19, se han dedicado a atender a los que sufren por esta enfermedad, siempre con una visión más humanista, sin importar los riesgos y desafíos ante lo desconocido e incierto que se podría vivir.

En Honduras, más de 40 enfermeras han perdido la vida por el contagio, ellas han sido guerreras en la primera línea frente al coronavirus y al partir a la casa del Padre, reciben un homenaje quedando en los recuerdos de quienes han compartido los buenos y malos momentos en una sala de hospital. Entre el estetoscopio, la toma de signos, hasta compartir risas, angustias, lágrimas y dolor, las madres que trabajan en la enfermería se llegan a ganar el corazón, cariño y amor de los pacientes que sufren.

Luz María Zepeda, lleva más de 35 años de laborar en el Instituto Hondureño de Seguridad Social

“Mi madre es enfermera, un ejemplo de lucha, entrega y sacrificio, con una vocación en su máximo nivel”, así la reconocen los hijos de la licenciada Luz María Zepeda, quien lleva más de 35 años de laborar en el Instituto Hondureño de Seguridad Social, pasando por la mayor parte de las áreas, ganando experiencia en la Unidad de Cuidados Intensivos, en donde ha forjado su carácter, su amor y entrega por quienes padecen de una enfermedad. En 2020, Luz María, nunca se imaginó que enfrentaría una patología mortal que estaría dejando en una emergencia sanitaria a todo el mundo, pero su confianza en Santa María de Suyapa y en su hijo Jesús, le han sostenido hasta este día. “Como personal de salud y como madre, los retos han sido más difíciles. Tener mayor dedicación, un mayor cuidado, hacer nuestro trabajo con el mayor esmero y esfuerzo, ya que es una profesión a la que tenemos que sacar adelante.

Siempre hay temores, pero con la ayuda de Dios los vamos a superar. Nuestra dedicación con el paciente, es el reflejo del amor que le tenemos a este trabajo” relató. Este mismo amor y entrega que se da en los hogares de estas mujeres enfermeras, también se ha reconocido y valorado por el pueblo hondureño, a quienes, en el marco del Día de la Madre, se muestra que realmente son una imagen clara de Dios en la tierra.

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