Las locuras de la gente

Hay semanas que los temas se acumulan en el momento que me siento para escribir esta columna. Esta es una de ellas.

Hemos recibido en las últimas semanas dos joyas del pensamiento del Santo Padre. La Carta Pastoral “Scripturae Sacrae Affectus” y la Encíclica “Fratelli Tutti”. Ambos documentos, aunque nos llegan por razones aparentemente distintas, son un bálsamo y al mismo tiempo un acicate en medio de las crisis que vivimos.

Digo crisis, en plural, porque esto de la pandemia por el COVID-19 es sólo un elemento de este síndrome de situaciones que nos están afectando. Baste pensar en la crisis provocada por una nueva caravana de hermanos nuestros que se han arriesgado por llegar a Estados Unidos y que han sido cazados como animales y tratados peor que mercancía barata. No es un asunto de condolernos cada vez que vemos familias enteras haciendo esa ruta migratoria o viendo madres con niños en brazos, tomando un camino que es realmente impredecible. Lo más delicado de esto, es que frente a esta crisis humanitaria la respuesta en nuestro patio sea buscar culpables desde el punto de vista político. Aquí todo se politiza. El hambre, la miseria y la falta de oportunidades no son causa para estas caravanas, según parece. Mucho menos la corrupción y la violencia que son el pan de cada día.

Padre Juan Ángel López, párroco Sagrado Corazón de Jesús, Miraflores

Nuestra sociedad está deteriorada a un nivel que es de estudio clínico, psiquiátrico. De las 2 entrevistas que tuve que responder en estos días respecto de la encíclica del Papa Francisco, todo querían derivarlo a una lucha ideológica, reducirlo a una crítica sesgada por parte del Romano Pontífice. El colmo es que hubo quién se atrevió a escribirme hablándome que el Papa finalmente reveló que es un masón ¡porque habla de fraternidad universal!

Es decir, que el Señor cuando se le ocurrió enseñarnos a orar diciendo “Padre Nuestro”, estaba enmarcado en el eslabón de los constructores de pirámides en Egipto. Ahora entiendo porque la ridícula manera de llamar a Dios en una Logia, como el Arquitecto del Universo.

En fin, cada loco con su tema, porque sólo falta que digan que, igual que Jesús estuvo en Egipto como migrante forzado por la violencia y la corrupción, que sólo en tiempos de Herodes ocurría y que, San Francisco de Asís, que también estuvo en los mismos parajes tratando de convencer al sultán Malek-al-Kamel de la entrega de los Lugares Santos, lo hicieron inspirados porque eran grado 33 en la Logia de Asís y en la de Nazareth.

Se ocupa gente seria para resolver nuestros problemas, pero sin solidaridad, sin respeto de la dignidad del otro, sin ética política, sin honestidad y transparencia, esto va a ser imposible. Eso es lo que carecen nuestros gobernantes y lamentablemente la mayoría de los pre-candidatos. Este circo sigue con la carpa desplegada mientras mueren tantos en carpas porque ni siquiera fueron capaces de construir un hospital digno en medio de toda la pandemia.

 

 

 

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