Jesús conoce aquello de nuestra vida que nos da “vergüenza”

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“El Señor conoce las periferias de nuestro corazón, las periferias de nuestra alma, las periferias de nuestra sociedad, nuestra ciudad, nuestra familia, es decir, esa parte un poco oscura que no mostramos. quizás por vergüenza” ha dicho este miércoles el Papa en la Audiencia General, como parte de la catequesis que brinda y que, a partir de este día y durante algunas semanas, estará dedicando a San José.

Justamente al hablar de las periferias, recordó el entorno en el que vivió San José, sobresaliendo las ciudades de Belén y Nazaret, dos sitios, que en el tiempo de Jesús, eran lugares alejados de la gran ciudad, de Jerusalén.

Hay más de diez personajes en la Biblia que llevan el nombre de José. El más importante de ellos es el hijo de Jacob y Raquel, quien, a través de varias aventuras, un esclavo se convierte en la segunda persona más importante en Egipto después del faraón. Es por ello que el Papa recuerda que el nombre “José significa en hebreo Dios crezca, Dios lo haga crecer. Es un deseo, una bendición fundada en la confianza en la providencia y que se refiere especialmente a la fecundidad y el crecimiento de los hijos”.

 De hecho, este mismo nombre nos revela un aspecto esencial de la personalidad de José de Nazaret afirma el Pontífice, ya que “Es un hombre lleno de fe en su providencia: cree en la providencia de Dios, tiene fe en la providencia de Dios. Cada una de sus acciones narradas por el Evangelio está dictada por la certeza de que Dios la hace crecer, que Dios aumenta, que Dios añade, es decir, que Dios provee para llevar a cabo su plan de salvación”.

La Iglesia sabe que está llamada a anunciar la buena nueva desde las periferias. José, que es un carpintero de Nazaret y que confía en el plan de Dios para su joven prometida y en él, recuerda a la Iglesia que debe fijar su mirada en lo que el mundo ignora deliberadamente. Hoy José nos enseña esto: “No mires tanto las cosas que el mundo alaba, mira los rincones, mira las sombras, mira las periferias, lo que el mundo no quiere”. Él nos recuerda a cada uno de nosotros que valoremos lo que los demás descartan. En este sentido es verdaderamente un maestro de lo esencial: nos recuerda que lo que verdaderamente vale no llama nuestra atención, sino que requiere un paciente discernimiento para ser descubierto y valorado. Descubra lo que vale. Le pedimos que interceda para que toda la Iglesia recupere esta mirada, esta capacidad de discernimiento, esta capacidad de valorar lo esencial. Salimos de Belén, salimos de Nazaret.

Para finalizar esta catequesis, Francisco propuso la siguiente oración:

San José,
tú que siempre has confiado en Dios
y tomaste tus decisiones
guiados por su providencia,
enséñanos a no confiar tanto en nuestros proyectos,
sino en su plan de amor.
Tú que vienes de las periferias,
ayúdanos a convertir nuestra mirada
y a preferir lo que el mundo descarta y pone en los márgenes.
Consuele a los que se sienten solos
y apoye a los que trabajan en silencio
para defender la vida y la dignidad humana. Amén.

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