En el último día de la novena en honor a Nuestra Señora de Suyapa, los institutos de vida consagrada y congregaciones religiosas que tienen su misión en la Arquidiócesis de Tegucigalpa, visitaron la Basílica de Suyapa en peregrinación para celebrar juntos la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Presidió la Eucaristía Monseñor José Vicente Nácher, quien, al iniciar la Misa, saludó a la distancia a Monseñor José Bonello, quien tradicionalmente ha presidido esta jornada.

Durante su mensaje, Monseñor Nácher destacó que, “solamente en la Arquidiócesis, existen gracias a Dios, más de 40 institutos de vida consagrada y todos nos sentimos familia, porque una familia no la componen solo hermanos gemelos, sino también parientes muy distintos que comparten una misma historia, un mismo hogar, una misma fe, en un mundo partido por colores ideológicos, este encuentro de carismas en la fiesta de la Candelaria, muestra la fraternidad a la que todos estamos llamados”.

El Arzobispo de Tegucigalpa explicó que hoy hemos dejado nuestras tareas y nos hemos venido a la casa de la Madre, a celebrar fiesta. “El trabajo es necesario y la fiesta no lo es menos, ambos no es que se complementan, es que son dimensiones constitutivas del cristiano en cuanto a realización y agradecimiento”. A veces se dice de un religioso o religiosa, está quemado. La misión apostólica es fundamental y nos damos a ella pero también lo es como decimos el gozo del encuentro y la celebración que hoy hacemos. Estamos ante la pequeña imagen de la Virgen de Suyapa prosiguió Monseñor Nácher.

“Ella es reflejo de la pequeña María, la humilde esclava del Señor que no teme estar entre los pequeños, porque sabe que ellos son grandes ante Dios. En un mundo que ambiciona poder y grandeza, la vida consagrada, es decir, las personas que optan libremente por vivir con poco y ese poco, pobre, se convierte en un autentico testimonio de que otra forma de vivir, de ser, no solo es necesaria sino posible” dijo Monseñor, al observar a los presentes.

La vida consagrada está llamada para ser para el mundo. Luz que ilumina con sencillez las tinieblas de la mentira y el engaño de este mundo

Monseñor José Vicente Nácher, Arzobispo de Tegucigalpa

Iluminando las palabras del Evangelio de este día, Monseñor Nácher detalló que, la frase del anciano Simeón referida a Jesús y en él, a todos los cristianos, luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. “El profetismo es siempre una dimensión implícita en los votos evangélicos y al mismo tiempo, gloria. Gloria que significa honor y trascendencia. Nuestro mundo, ansía presencia divina, aún en ambientes secularizados, el corazón humano anhela algo más, aún en la ausencia de Dios, los hombres y mujeres de nuestro tiempo, aspiran a una presencia distinta. Los hombres y mujeres de los institutos de vida consagrada, estamos llamados en medio del mundo a ser testigos de la luz y la gloria de Dios”. 

Al final de la Eucaristía, Monseñor José Vicente Nácher, nomrbó al presbítero Alex Hernández, de los redentoristas, como representante de la Arquidiócesis ante la Vida Consagrada.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí