“Es Jesús quien nos reconcilia entre nosotros en la cruz” dijo Papa Francisco

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El segundo encuentro del Papa Francisco este lunes se le llamó una “peregrinación penitencial” en Canadá, dio lugar en el encuentro con los indígenas y la comunidad parroquial en la Iglesia del Sagrado Corazón, de Edmonton, en el que admitió “nada puede borrar la dignidad violada, el mal sufrido, la confianza traicionada”. Sin embargo es necesario volver a empezar, mirando a Jesús crucificado”.

En la Iglesia en Edmonton, el Papa mencionó que volvió a ver algunos rostros de varios representantes indígenas que hace algunos meses fueron a visitarle a Roma, en un encuentro que fue muy importante para el Santo Padre.

El Papa recordó el encuentro que tuvo este lunes en Maskwacis con los pueblos indígenas, donde volvió a mencionar su dolor y tristeza de lo sucedido en el pasado. “Me duele pensar que algunos católicos hayan contribuido a las políticas de asimilación y desvinculación que transmitían un sentido de inferioridad, sustrayendo a comunidades y personas sus identidades culturales y espirituales, cortando sus raíces y alimentando actitudes prejuiciosas y discriminatorias, y que eso también se haya hecho en nombre de una educación que se suponía cristiana”.

Asimismo, luego de su gran encuentro esta mañana donde recalcó muchos puntos y entre ellos mantener pura y limpia una verdadera reconciliación humana el Papa mencionó “Es Jesús quien nos reconcilia entre nosotros en la cruz, en aquel árbol de la vida, como les gustaba decir a los primeros cristianos”. “Ustedes, queridos hermanos y hermanas indígenas, tienen mucho que enseñarnos sobre el significado vital del árbol que, unido a la tierra por las raíces, da oxígeno por medio de las hojas y nos nutre con sus frutos”, subrayó el Papa.

El Papa también agrego estar alejados de las tentaciones que nos hacen bajar a Dios de la cruz, ya que nuestro divino creador reconcilia en ella. “Mientras Dios se presenta sencilla y humildemente, nosotros tenemos la tentación de imponerlo y

de imponernos en su nombre. Es la tentación mundana de hacerlo bajar de la cruz para manifestarlo con el poder y la apariencia. Pero Jesús reconcilia en la cruz, no bajando de la cruz”.

Por otra parte, El pontífice de 85 años de edad, pidió que estas situaciones del pasado que dañaron culturas no vuelvan a suceder de ninguna manera. “Que Jesús sea anunciado como Él desea, en la libertad y en la caridad, y que cada persona crucificada que encontremos no sea para nosotros un caso que resolver, sino un hermano o una hermana a quien amar, carne de Cristo a la que amar”. “¡Que la Iglesia, ¡Cuerpo de Cristo, sea cuerpo vivo de reconciliación!”, exhortó.

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