“En tres parámetros tenemos que centrar nuestra fe gracia, misericordia y Paz”

Ojalá hayamos aprendido la lección, por ejemplo no podemos salir de esta pandemia sin ser personas nuevas, sin ser misericordiosos, como el Señor es misericordioso con nosotros.

El Padre Carlo Magno Núñez en la Misa diaria, de este miércoles 3 de junio en su homilía en la Basílica de Suyapa expresó,” hemos escuchado el principio de la carta del apóstol Pablo a Timoteo y el saludo de Pablo a su querido discípulo Timoteo, es una buena síntesis de la vida cristiana en su dinamismo en el tiempo de gracia, misericordia y paz así podemos resumir la vida cristiana, de cada uno de nosotros también, en esos parámetros nos tenemos que mover y tenemos que existir”.

El Padre Magno sostuvo “la gracia habla del pasado y de la redención que ha tenido Dios con la humanidad, pues hemos sido salvados por Dios. El Segundo parámetro la misericordia habla del presente en aquello en que Dios nos concede, la misericordia de Dios nos transforma, la misericordia de Dios nos hace personas nuevas, por eso cada día hay que experimentar esa misericordia”.

“El tercer elemento la paz en cambio apunta siempre al futuro, porque está escrito del Mesías, el será nuestra paz. Queridos hermanos Dios siempre va hacer nuestra paz Dios siempre va hacer ese océano inmenso en el cual nosotros vamos a sentir y vamos a experimentar ese amor, esa paz”.

Además manifestó que estamos cerca de celebrar la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, “la oración colecta nos invita a experimentar el corazón de Dios, como el océano inmenso de amor como ese remanso de paz donde encontramos solo consuelo”.

Magno recalcó “La vida de cada uno de ustedes queridos hermanos, mi vida está puesta en manos de Dios, Él va a dar sentido, Él nos guiará hacia esa paz definitiva, estos tres deseos nobles del apóstol Pablo vivámoslos nosotros, tres deseos nobles que le desea a su discípulo Timoteo, gracia de parte de Dios, misericordias para ser personas nuevas y paz para que sepa en quien poner su confianza”.

«No te avergüences dijo de dar testimonio, ¡Que hermoso esto!, reavivar el don, es sentirnos comprometidos con la causa de Dios y entonces no vamos a tener miedo de proclamar de que estamos hechos de la misericordia de Dios que vivimos en su paz, que su gracia nos acompaña.»

El Presbítero para concluir expresó “Dios no nos ha dado un espíritu de temor sino un espíritu de hijos, y el hijo tiene confianza y sabe que su padre lo va a sacar adelante a pesar de que no se haya portado bien, Dios es misericordia, Dios es amor y Él en su inmensa misericordia quiere la salvación para todos nosotros, Él es un don de vivos, no un Dios de muertos como nos dice el evangelio, Él vive para que nosotros tengamos vida eterna”.

 

 

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