La Misa de este miércoles 22 de julio en la Basílica la ofició el padre Rodolfo en su homilía manifestó que el hecho de que Dios nos llame a trabajar por su reino no nos garantiza siempre el éxito y esto lo vemos claramente en la vida de los profetas, claramente lo vamos a descubrir en nuestro camino de evangelización.

El padre dijo “escuchamos en la primera lectura el llamado del profeta Jeremías y muchos nos hemos de identificar con este texto del profeta Jeremías especialmente cuando dice que jeremías después de escuchar el llamado del Señor contesta pero Señor mío, yo no sé expresarme porque apenas soy un muchacho y el Señor le dice, no digas que eres un muchacho pues irás donde yo te envíe y dirás lo que yo te mande, no tengas miedo porque yo estoy contigo para protegerte”.

El Señor no está diciendo no te tengas miedo porque vas a tener éxito dijo “no lo que el Señor está diciendo es no tengas miedo porque yo estaré contigo, no tengas miedo porque yo pondré palabras en tu boca, pero no le está garantizando éxito, no le está garantizando que caerá bien, no estará garantizando que todos aceptarán su palabra y quien conoce la historia del profeta Jeremías sabe que él se llega a frustrar y en el capítulo 20 comienza a renegar del llamado que Dios le ha hecho”.

Nosotros también nos vamos a convertir en el sembrador sostuvo y muchas veces va a pasar lo que le pasó al sembrador, que la semilla sembrada no va a dar fruto sea porque se la llevan los pájaros, porque el sol la seque, muchas veces la palabra que sembremos, en la gente no va a dar fruto será por distraído, será porque se los llevó el mundo, sea porque los problemas los agobiaron.

Y podemos caer en el problema de jeremías y renegarle al Señor, “no Señor para que predico, para que enseñar la buena nueva si no tiene fruto, pero el Señor también deja dicho que unos cayeron en tierra buena y dieron frutos, lo extraño es esto, que unos dieron el cien por ciento, otros el sesenta, otros el treinta”.

El sacerdote expresó “Jesús esta advirtiéndonos que no siempre vamos a obtener los resultados que esperamos, pero no se trata si obtenemos mil cuatrocientos si obtenemos multitudes, se trata de sembrar, el trabajo del sembrador es sembrar , nuestro trabajo es sembrar no tener éxito es sembrar la palabra de Dios, y Dios va a trabajar allí en lo secreto”.

Nosotros advirtió “no sabemos realmente si cayó en tierra buena o en tierra pedregosa o si los problemas o las cosas del mundo se van a llevar esta semilla pero nuestro trabajo es seguir sembrando, a María Magdalena se le dio el encargo de anunciar la palabra ella fue y la anunció y no la anunció a multitudes la anunció a los apóstoles a unos pocos, no importa si son a miles si son a cientos o si es a nuestra familia, lo que tenemos que hacer es sembrar la palabra de Dios a tiempo y a destiempo”.

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