En la fiesta de la Santísima Trinidad, su Santidad el Papa Francisco, se llamó a la reflexión sobre el evangelio de Juan, quién muestra el mismo misterio del amor de Dios al mundo, quien en los últimos días se ha enfrentado a una pandemia por el nuevo Sars Cov 2 o Covid-19, coronsvirus, enfrentando la fuerza de la naturaleza bajo tormentas, huracanes, deslizamiento de tierra, pero el Papa Francisco señala que que a través de los Sacramentos y la escucha de la palabra se permanece en relación continua con el Padre, Hijo y el Espíritu Santo.

La fe es acoger a Dios, amor, acoger este Dios que se entregs en Cristo «Dejarnos encontrar por Él y confiar en Él, está es la vida cristiana», resaltó en su mensaje su Santidad en la ciudad del Vaticano, quién también se vio afectada por la nueva patología.

Desde la ventana del Palacio Apostólico por segunda vez que termina el confinamiento social en la región, él sucesor de Pedro, centra su reflexión en el relato del evangelio de San Juan, donde se da a conocer el plan de salvación del Padre, resaltando el verdadero amor.

«porque tanto amo Dios al mundo que dio a su único hijo, dztsz palabras indican que la acción de las tres Personas Divinas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, es todo un plan de amor que salva a la humanidad y al mundo, es un diseño de salvación para todos nosotros», arguye el Obispo de Roma, quien además recuerda que; «Dios ha creado al mundo, bueno, bello pero luego del pecado el jndo está marcado por la maldad y la corrupción, y sin embargo lo ama a pesar de sus pecados ama a cada uno de nosotros incluso cuando cometemos errores y nos distanciamos de Él».

En la fiesta de la Santísima Trinidad, el Pontífice exhorta a dejarnos fascinar por la belleza y la bondad de Dios.

«Queridos hermanos y hermanas, la fiesta de hoy nos invita a dejarnos fascinar una vez más por la belleza de Dios, belleza, bondad e inagotable verdad. Pero también belleza, bondad y verdad humilde, cercana, que se hizo carne para entrar en nuestra vida, en nuestra historia, en mi historia, en las historia de cada uno de nosotros, para que cada hombre y mujer pueda enckntdrls y obtener la vida eterna».

Cómo costumbre, finalmente su Santidad eleva su oración a la madre de Dios, para que ella, siendo morada y templo de la Trinidad, nos ayude a acoger en su corazón abierto al amor de Dios, orientado siempre hacia la vidas eterna.

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