Editorial | Nuestra voz | Las plataformas digitales: el invento del siglo que oculta peligros y tesoros

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Cuando el Internet invadió nuestras vidas, nos trajo grandes beneficios, pero también, vino acompañado de grandes peligros que muchos de nosotros no somos capaces de dimensionar

 Nadie discute que las redes sociales tienen grandísimos beneficios pues permiten comunicarse con personas lejanas y culturalmente diferente; trabajar o estudiar en línea; reencontrarse con seres queridos con los cuales se ha perdido el contacto; dar alertas en caso de catástrofes; comprar o vender artículos o servicios; buscar, dar, pedir o compartir información de una manera antes impensada, por ejemplo, con fines solidarios, educativos o científicos.

Utilizar las herramientas informáticas de manera responsable, equilibrada y razonable nos permite protegernos de sufrir consecuencias emocionales, sociales y financieras nefastas ya que el Internet todo el mundo puede usarlo con buenas y malas intenciones; lo que favorece la aparición de conductas delictivas como el grooming, que es un tipo de acoso sexual de adultos a menores por medio de Internet; o el ciberbullying, que es el hostigamiento psicológico intencionado y reiterado por medio del celular o internet entre “amigos” y el sexting, palabra que se usa para referirse al envío de fotografías o contenidos eróticos o pornográficos personales por medio de los celulares entre jóvenes y cada vez más entre adolescentes como muestra de amor.

Por otro lado, todos estamos expuestos a acceder en Internet a multitud de contenidos perjudiciales para nuestro desarrollo personal, ético y moral y un ejemplo de estos contenidos son las imágenes o videos perturbadores que promueven la violencia contra animales, prácticas sexuales inapropiadas, modas que promueven valores negativos, prácticas que ponen en riesgo la salud o promueven malos hábitos, pornografía que degradan y adulteran la percepción del sexo como regalo de Dios, Etc.

Sin olvidar, en la lista anterior, las informaciones falsas o carentes de rigor que circulan por la red, mal llamadas “fake news”, es extraño y contradictorio que en un momento de la historia del mundo, en el que el acceso a la información es universal, proliferen más que nunca los bulos y las noticias falsas; el peligro radica en que son una amenaza a la credibilidad de los medios serios y los periodistas profesionales, a la vez que son un desafío para el público receptor; pues se diseñan y emiten con la intención deliberada de engañar, inducir a error y manipular decisiones personales Etc. Sin embargo, nuestra Madre la Iglesia expresa “Y aunque el mundo de las comunicaciones sociales «puede dar la impresión de oponerse al mensaje cristiano, también ofrece oportunidades únicas para proclamar la verdad salvífica de Cristo a la entera familia humana. (…)

Pensemos (…) en las grandes posibilidades que brinda Internet para difundir información y enseñanza de carácter religioso, superando obstáculos y fronteras. (Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales- La Iglesia e Internet 2002). Y concluye “Ojalá que los católicos comprometidos en el mundo de las comunicaciones sociales prediquen desde las azoteas la verdad de Jesús con mucho más valor y alegría, de forma que todos los hombres y mujeres puedan oír hablar del amor que es el centro de la autocomunicación de Dios en Jesucristo, el mismo ayer, hoy y siempre” (55).

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