Dios a través del Espíritu Santo sigue sanando en su infinita misericordia

La pandemia del COVID 19 ha llenado de mucho dolor y tristeza a toda la humanidad, llevándose a muchos seres queridos, a la casa del Padre, pero hay otros que logran vencer la enfermedad y hoy cuentan su historia, este es el caso de Nora Miranda, enfermera jubilada de 71 años de edad, ella es un ejemplo del inmenso amor de Dios.

Doña Nora, es originaria de una pequeña aldea de Santa Rosa de Copán, El Callejón, es la segunda de 16 hijos.

Esta dama, de pelo de color plata, que demuestran ese recorrido de su vida, le tocó trabajar desde los 9 años de edad, para ayudar al sustento de tan nutrida familia, fue formada como enfermera, profesión que sería su vocación de toda la vida hasta el año 2010.

A esta enfermera le tocó salir adelante con mucho sacrificio y esto le ha traído que hoy en día padezca de muchos males que han deteriorado su salud, como ser: colon irritable, úlceras gástricas, diabetes, hipertensión, migraña, quistes paranasales, neuropatía diabética, problemas de tiroides y un infarto.

Nueva realidad

Para seguir sumando a ese rosario de padecimientos el año pasado, le tocó vivir la enfermedad que ha tenido en suspenso a la población mundial el  COVID 19, pero ella siguió un dicho: “No le digas a Cristo cuán grande es tu enfermedad, dile más bien a tu enfermedad cuán grande es Cristo”.

Doña Nora, expresa, que ha sido una época de grandes pruebas, pero ha comprobado el poder de Dios a través de la sanidad de su familia y la de ella, “todos resultamos afectados de COVID-19, la mayoría sufrieron síntomas leves, pero, yo, en mi gravedad por mis malestares de base y mi edad, se temía lo peor, pero nunca dejé de confiar en el Espíritu Santo, quien me permitió salir viva y poder decir que Dios es maravilloso y que sólo debemos confiar plenamente en El.”

Hoy doy gracias al Padre celestial, reconociendo su grandeza y esperando que la sinceridad de mi corazón, permitan que mi vida sea de su agrado en el momento en que me llame, ahora disfruto más de mi familia y no me canso decir gracias Dios” expresó doña Nora.

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