Diócesis de San Pedro Sula profundiza en el cuidado de la Casa Común

El presbítero Noel Ortíz es encargado de la Pastoral de Ecología Integral de la Diócesis de San Pedro Sula nos invita a conmemorar el «Día Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación», una jornada ecúmenica convocada por el Papa Francisco y que este año, tiene una peculiar singularidad. Este acto da por iniciado el «Jubileo de la Tierra», un período que se extiende del 1 de septiembre al 4 de octubre, «para conmemorar el establecimiento, hace 50 años, del Día de la Tierra” según propias palabras del Papa en el rezo del Ángelus del pasado domingo 30 de agosto. De igual manera, del 21 al 26 de septiembre, se realizará el II Seminario Diocesano de Ecología Integral. En dicho seminario, se tratarán los siguientes temas:

  1. Nivel de toxicidad del agua en el Lago de Yojoa.
  2. Flora asociada al sitio arqueológico Ciudad Blanca de la Mosquitia hondureña.
  3. Hongos comestibles y Etnobotánica (plantas medicinales)
  4. Análisis, reflexión y contexto del cuidado de las tortugas baulas marinas.
  5. Restauración de arrecifes de coral y espacios marinos.

Para inscribirse en este seminario, pueden ingresar al siguiente link de manera gratuita 👇🏼.
https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSeurPi9LBMrVA28rJIbYZTv_whS_GEc1qnGleQp2ef7DOfxxg/viewform

El presbítero Ortíz mediante una carta, invita a toda la feligresía a estar atentos a esta Jornada Mundial de Oración por la Creación:

Invitación a la “Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación”

Recuerdo claramente aquel día 13 de marzo de 2013 como si fuera ayer, un día soleado, lleno de júbilo para la Iglesia universal. Recuerdo al mismo tiempo que mis compañeros y yo estábamos reunidos en el salón de clases dentro del Seminario, hacia las 10:00 am. Terminábamos nuestra clase de ética filosófica cuando estrepitosamente sonaba el timbre del cambio de clases y se escuchaban gritos de alegría por toda la casa, el profesor impetuoso en ese momento nos dice: ¡vayan corriendo!

Fuimos presurosos como los discípulos aquella mañana en la primera noticia de la resurrección, sin lugar a dudas el momento había llegado, después de una larga espera en que solo veíamos humo negro, comenzó a salir de la fumata de la ciudad del Vaticano humo blanco. Todos los seminaristas reunidos en la sala de televisión dentro de la Casa de formación gritábamos llenos de algarabías, la sala se llenó de una felicidad exuberante pues el momento esperado en que se anunciaba la gran noticia “Habemus Papam” había llegado, noticia que dio un giro grandioso a la Iglesia de este nuevo siglo: ¡es el argentino! gritaban unos, ¡el latinoamericano! gritaban otros, pero la noticia resonó en todos cuando el Cardenal proto diácono anunció solemnemente Su santidad Franciscus.

-FRANCISCO- resonó en mi mente y en medio del bullicio del salón, aquella prodigiosa frase a modo de imperativo categórico ¡repara mi Iglesia! Me preguntaba al mismo tiempo, qué implicaba aquel nombre de tanta amplitud en la historia de la Iglesia y en las antiguas Órdenes mendicantes al filo de la Edad Media. De este modo, no pudiendo descifrar en aquel momento sino hasta ahora con el paso del tiempo percibo que desde ese primer día de su pontificado el Papa Francisco nos iba a llevar por los caminos del Cántico de las criaturas, no sólo a restaurar la Iglesia, sino también a restaurar nuestra “Casa común” como el hogar de todos.

Esta Casa común, hermana y madre nuestra, clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella, desde la encíclica Laudato Sí, invitándonos a una conversión profunda a todos los cristianos desde una vivencia de espiritualidad, llevando a los bautizados y no creyentes por las sendas de una ecología integral.

 Definitivamente, a raíz de esta pandemia, se hace justo y necesario que nuestras condiciones y relaciones con la Casa Común deben cambiar y hacernos mas conscientes de este daño provocado, de lo contrario no estaríamos aprendiendo nada de esta lección. Debemos descubrir en la creación un regalo de Dios, -ver con el corazón-, revelar la dimensión sagrada que envuelve nuestro entorno y encontrar espacios sagrados de convivencia con la naturaleza.

Es por esto que hoy, el Papa Francisco, nuevamente nos convoca como Iglesia universal a participar de la “Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación” Iniciativa que, desde hace algunos años, la Iglesia celebra en unión con los hermanos y hermanas ortodoxos, y con la adhesión de otras Iglesias y Comunidades cristianas, con deseos de llamar la atención sobre la cuestión del agua, un elemento tan sencillo y precioso, cuyo acceso para muchos es lamentablemente difícil si no imposible.

Estamos invitados, a responder como Iglesia sinodal que peregrina en Honduras, este llamado de comunión ecuménica y punto para avanzar juntos hacia el horizonte por los caminos de la conversión ecológica.    

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