Bendición Urbi et Orbi deja esperanza en la humanidad

Cada año el Papa Francisco imparte la bendición Urbi et Orbi, esto en el marco de la solemnidad del nacimiento de Jesús, y en el marco del inicio de nuevo año, misma que se hace al mediodía desde el balcón central de la basílica de san Pedro de la Ciudad del Vaticano, llamado por eso balcón de las bendiciones, adornado con cortinas y colgantes, y con la cátedra del Papa allí colocada, y para ella suele revestirse con ornamentos solemnes; mitra, férula, estola y capa pluvial, y va precedido de cruz procesional y acompañado de cardenales, diáconos y ceremonieros.

Escenario que para este año será completamente diferente, la oficina de prensa de la Santa Sede confirmó que debido a las nuevas restricciones en Italia por el COVID-19, el Papa Francisco impartirá la Bendición Urbi et Orbi del día de Navidad en forma privada y no ante los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.

Mismas acciones se esperan que se desarrollen para año nuevo, con el fin de resguardar la salud de su Santidad Francisco y la de sus colaboradores.

También ante la situación y los escenarios generados por el Coronavirus, el Papa Francisco presidió en marzo del presente año, un momento extraordinario de oración por la pandemia  ante el  nuevo patógeno,  por lo que el máximo líder de la Iglesia Católica, impartió la bendición Urbi et Orbi, a Roma y el mundo, con la posibilidad de los fieles de obtener indulgencia plenaria.

El Papa bendijo luego a Roma y a todo el mundo con el Santísimo Sacramento desde la puerta de la Basílica. Mientras duró la bendición, las campanas sonaron y la policía activó sus sirenas.

«Queridos hermanos y hermanas:

Las palabras que realmente queremos escuchar en este tiempo no son indiferencia, egoísmo, división y olvido. ¡Queremos suprimirlas para siempre! Esas palabras pareciera que prevalecen cuando en nosotros triunfa el miedo y la muerte; es decir, cuando no dejamos que sea el Señor Jesús quien triunfe en nuestro corazón y en nuestra vida. Que Él, que ya venció la muerte abriéndonos el camino de la salvación eterna, disipe las tinieblas de nuestra pobre humanidad y nos introduzca en su día glorioso que no conoce ocaso».

Fueron las alentadoras palabras del Santo Padre en medio de una situación compleja, ante la emergencia sanitaria por el COVID-19.

Bendición Urbi et Orbi de Navidad del Papa será sin la asistencia de fieles

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