“Apacienta mis ovejas” las palabras de Jesús que resuenan en el corazón de monseñor Miguel Lenihan

Ha sido este el lema que eligió para su ministerio episcopal en la recién nombrada Arquidiócesis de San Pedro Sula

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Abbeyfeale, es un pequeño poblado muy comercial al sur de Irlanda, que tiene entre sus principales personajes a un sacerdote de nombre William Casey. Este es el sitio que vio nacer y crecer a monseñor Miguel Lenihan, quien ahora, emulando a este enérgico presbítero de su tierra natal, será uno de los abanderados de la capital industrial del país, que ahora tiene el título de Arquidiócesis.

Estudios

Tenía 21 años, cuando monseñor Miguel ingresó al noviciado franciscano de su país y comenzó sus estudios de filosofía en la Universidad Nacional de Galway en su natal Irlanda. La teología la cursó en la Pontificia Universidad de San Tommaso D’Aquino y la Universidad Gregoriana en Roma, Italia. Realizó su profesión solemne en la Orden de Frailes Menores el 17 de septiembre de 1977 y fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1980. Durante sus primeros dos años como sacerdote, fue director espiritual de la Junta de Multyfarnham. Luego fungió como vicario del Convento de Wesford por dos años más.

Misionero

Siguiendo el sueño de paz y bien de San Francisco de Asís, decidió emprender la misión de propagar el amor de Dios en Centroamérica y recibió la misión de ser vicario parroquial en la Iglesia San Francisco a Gotera, de la Diócesis de San Miguel, El Salvador. En esta misma comunidad, sirvió como guardián y párroco. Entre otras de sus asignaciones, acompañó la parroquia La Palma y posteriormente, es enviado a Honduras. Los “catrachos” le roban su corazón mientras ejerce su misión en la parroquia Santos Mártires de Comayagua, en donde también sirvió como vicario general por más de ocho años. Tras esta misión, es enviado a Guatemala a servir en otro sitio, cuando recibió la llamada de Dios para ser un sucesor de los apóstoles.

Obispo

Pertenecía a la Provincia Franciscana de los Frailes Menores de Centroamérica y Panamá, llamada Nuestra Señora de Guadalupe cuando fue nombrado el 30 de diciembre de 2011 por el Papa Benedicto XVI como primer obispo de la diócesis de La Ceiba. Monseñor Miguel fue ordenado obispo el 11 de febrero de 2012 por imposición de manos del Cardenal Óscar Andrés Rodríguez. Allí desarrolló su misión siendo un obispo cercano al pueblo y a sus sacerdotes. Es considerado por quienes le conocen como una persona sencilla, alegre, servicial, sincera, cercana y confiable. Su espíritu franciscano le ha ayudado a guiar la barca de la Iglesia que peregrina en Atlántida e Islas de la Bahía a un puerto seguro, durante todos estos años.

Desafío

El 26 de enero de este año 2023, la Iglesia anunció la creación de una nueva provincia eclesiástica, elevando a la diócesis de San Pedro Sula a ser Arquidiócesis y nombrar a monseñor Miguel como primer arzobispo de esta porción de la Iglesia. “Estoy muy agradecido con el Señor por haberse fijado en mi pobre persona, manifestando su santa voluntad por medio de su santidad el Papa Francisco, por mi nombramiento como primer arzobispo de San Pedro Sula”. Monseñor Miguel recibe de monseñor Ángel Garachana este territorio diocesano, para comandar esta barca con la fuerza del Espíritu Santo.

“Lo que estoy seguro como San Pablo es que la gracia de Dios siempre me ha acompañado y me acompaña cada día en medio de mis limitaciones. El Señor me dará su ayuda para llevar a cabo esta gran misión, encomendada de pastorear esta gran parcela de su rebaño, en comunión de mis nuevos colaboradores los sacerdotes y religiosas” afirmó. Rolando Obando, colaborador del Semanario FIDES, lo define como “Un hombre lleno de amor, carismático, sencillo, que irradia una paz que los que estamos al lado de él podemos sentir la presencia de Dios por su forma de ser. A pesar de su edad, es incansable”.

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