Todo acto que se hace con verdadero amor, tiene un significado misionero

Los aspectos de nuestra vida ordinaria, si son vividos de manera extraordinaria, con alegría y con entrega, atraen a los demás

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“Toda nuestra vida es misión y se manifiesta a través de nuestro testimonio de escucha, atención y amor en la familia, en el trabajo, en la comunidad, eso es misión”, sostiene Monseñor Guido Charbonneau, Obispo de la Diócesis de Choluteca, quien también agrega que “implica salir de sí mismo para escuchar a los demás y alcanzarlos con el amor de Cristo”. Luego que San Pablo escribiera a los Corintios: “¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!” (1 Co 9, 16), personajes como San Francisco Javier y otros grandes misioneros, han vivido este ideal.

Vivencial

La Iglesia nos dice que el Bautismo nos hace misioneros. Entonces, ¿Cómo uno puede ser misionero en este mundo? “Me acuerdo de un compañero de trabajo que me preguntó un día: “¿Qué es lo que quería hacer en mi vida?” Los dos estábamos vendiendo boletos para excursiones en un tren miniatura en un lugar turístico de Canadá. Yo tenía 18 años, le contesté que quería ser misionero y me preparaba para ello. Él se extrañó de mi respuesta. Sí, añadí, me estoy preparando para ser misionero”, comentó Monseñor Guido quien también expone que “en la vida cotidiana hay muchas ocasiones para ser misionero: manejando en el carro con cortesía, dejando cruzar a los peatones o cediendo el lugar a los conductores que están demasiado apurados; agradeciendo a los empleados del banco, del supermercado o de la tienda por la atención que me brindan; tomando la iniciativa de saludar a la gente, aunque no la conozca; aprovechando también alguna oportunidad para hablar de lo que da sentido a mi vida”.

Congruente

Hoy como ayer es acertado el dicho: “Las palabras convencen, el ejemplo arrastra”, de ahí que todo acto hecho con verdadero amor, tiene un significado misionero: la madre que amamanta a su recién nacido, la abuelita que barre la casa para que todo esté limpio, el joven que escribe un mensaje de esperanza a sus amigos en las redes sociales, la joven que se preocupa por peinar a su hermanita, el niño que comparte sus hallazgos con sus padres o con sus hermanos.

“Cuando estudié en Francia, una vez estuve comiendo en un restaurante con amigos. Me quedé admirado cuando miré a una familia holandesa – papá, mamá e hijos – orando con los ojos cerrados antes de comer”, detalló monseñor y finalizó diciendo que “la fe no está reservada al ámbito de la sacristía. Me acuerdo de lo que dijo San Pablo a los Corintios: ‘Por lo tanto, ya coman, beban o hagan lo que sea, háganlo todo para gloria de Dios’”.

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