San Felipe Neri, el llamado “Apóstol de Roma”

La Iglesia celebra cada 26 de mayo la fiesta de San Felipe Neri, patrono de los educadores y humoristas, fundador del Oratorio en Roma, recordado por haber recibido el don de la curación, de profecía y poder leer los pensamientos de otros.

Felipe Neri recibió sus primeras enseñanzas religiosas de parte de los frailes dominicos del Monasterio de San Marcos de Florencia en Italia. A los 16 años fue enviado a San Germano para ayudar en el negocio del primo de su padre.

Durante 40 años Felipe fue el mejor catequista de Roma y logró transformar la ciudad. Su activo apostolado comenzó con la visita a hospitales, después empezó a frecuentar las tiendas, almacenes, bancos y lugares públicos, exhortando a las personas a servir a Dios.

Patrono de los humoristas

San Felipe Neri recibió de Dios el don de la alegría y amabilidad. Como era tan simpático en su modo de tratar a las personas se hacía fácilmente amigo de obreros, empleados, vendedores y niños de la calle.

También tuvo por amigos a varios cardenales y príncipes que lo estimaban por su gran sentido del humor y humildad.

Su encuentro con la muerte

El 25 de mayo de 1595, día del Corpus Christi, su médico lo vio tan extraordinariamente contento que le dijo: “Padre, jamás lo había encontrado tan alegre”, y él le respondió: “Me alegré cuando me dijeron: vayamos a la casa del Señor”.

A la medianoche le dio un ataque y levantando la mano para bendecir a sus sacerdotes que lo rodeaban, expiró dulcemente. Tenía 80 años. Fue declarado Santo en 1622 y en Roma lo consideraron como su mejor catequista y director espiritual.

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