Renovemos la actitud del discípulo, poniéndonos detrás de Jesús

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Esta es la exhortación que hace Su Eminencia Cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, Arzobispo de Tegucigalpa, al inicio de la vigésimo segunda semana del tiempo que transcurre en el año litúrgico. “Que hoy, podamos renovar la actitud del discípulo: ponernos detrás de Jesús y así descubrir la verdadera alegría, la que nadie nos podrá arrebatar”, dijo Su Eminencia en la misa dominical que presidio en la Basílica Nuestra Señora de Suyapa.

Luego de la proclamación del evangelio tomado de Mateo 16, 21-27, que hizo el Padre Juan Carlos Martínez, Secretario Ejecutivo Nacional de la Pastoral Familiar, el purpurado hondureño inicio su homilía; en la que también comentó sobre la compra sobrevalorada de medicamentos en Honduras y la lucha contra el coronavirus que el personal de salud libra en el país, sin contar con los suficientes implementos de bioseguridad y de ahí que igual a los discípulos “médicos y enfermeras han tomado la cruz y ofrecen su vida”, como también los hizo Jesús por la salvación de la humanidad. También condeno las acciones de sicariato que, en medio de la pandemia, hacen los lideres de pandillas y así mismo el trasiego de drogas que continua dándose, por parte de narcotraficantes en Honduras.

Cabe señalar también que en el marco de esta celebración eucarística se clausuró las actividades del Mes del Matrimonio y la Familia y se dió inicio a la Semana del Migrante y Refugiado, esta se lleva a cabo entre el 30 de agosto y el 06 de septiembre

VERBOS

Al inicio de su reflexión, el arzobipo de Tegucigalpa trata sobre tres verbos: “negarse a sí mismo”, “cargar con la cruz” y “seguir”, estos pretenden explicar en qué consiste ser discípulo.

“El negarse a sí mismo”, denota algo radical, es decir, renunciar a vivir para sí mismo, de manera egocéntrica, y a no tener miedo a arriesgar todo por Él. “Negarse a sí mismo” no es anularse sino liberarnos hasta de nosotros mismos, llegar a vivir una libertad interior. Negarse a sí mismo significa aceptar la liberación que trae Jesús y que obliga a luchar por liberarse en el propio interior, de la mentira, el orgullo, la comodidad, de una vida cristiana “light”, el afán de lucro y de poder, que nos aprisionan.

Sobre el segundo verbo expresó “Tomar la cruz” es una expresión que utilizaron los primeros cristianos para expresar su unión con Jesús en su muerte y resurrección. En este contexto, la cruz es el símbolo del sufrimiento que puede conllevar el seguimiento de la Causa de Jesús y el verbo “seguir” hace referencia al seguimiento del propio Jesús. Seguir a Jesús es estar dispuesto a seguir su camino. No pretender ganar el mundo, sino estar dispuesto a perder la vida.

UN PASO ADELANTE

El arzobispo de Tegucigalpa, continúo su homilía diciendo que en el episodio del Evangelio de hoy Jesús da un paso adelante en su manifestación a los discípulos, y les muestra, con claridad, que su camino pasa por el sufrimiento. El texto dice que “desde entonces Jesús empezó a hablar de su pasión abiertamente”.  La reacción de Pedro es decirle a Jesús: “No lo permita Dios, Señor. Eso no puede pasarte”.  Jesús responde con dureza a Pedro con estas palabras: “quítate de mí vista, Satanás, que me haces tropezar…”. Es como si le dijera no quiero ni verte, eres un obstáculo en mi camino. Son palabras fuertes, denoto el cardenal hondureño.

y acto seguido apunto, “pero la respuesta que Jesús, aunque dura, no es un rechazo sino más bien una invitación a que se sitúe como discípulo”. Literalmente, Jesús le dice: “ponte detrás de mí”. Eso es lo que significa el término griego que emplea San Mateo, que quiere decir, vuelve a ocupar tu puesto de discípulo, sígueme y camina por la senda que mis pasos van marcando. Pedro ha tenido la osadía de ponerse al frente de Jesús para obstaculizar su camino, porque la cruz le resulta “escandalosa”, y Jesús quiere hacerle ver que el lugar del discípulo es ir detrás de Él. Además, le llama “Satanás”, antes le había llamado “dichoso” y ahora le llama “Satanás” y con esa expresión le quiere decir que está intentando desviarle de su camino y conducirle por el camino del poder, del dinero mal habido , el éxito y del triunfalismo.

REPRESENTACIÓN

Pedro representa aquí a los discípulos de todos los tiempos, Pedro nos representa a todos nosotros que, a veces, no comprendemos a Jesús y que necesitamos de nuevo situarnos en una actitud de seguimiento, poniéndonos detrás de Jesús, haciendo de Él, el centro de nuestra vida. Necesitamos reorientar nuestra vida siguiendo sus pasos de fidelidad al Padre.

¿DE QUÉ LE SIRVE?

Continuando con su mensaje, explicó el cardenal Rodríguez Maradiaga que el texto termina presentando aquello que más puede motivarnos en esta entrega radical a Jesús: “¿De qué le sirve a un hombre, ganar el mundo entero, si malogra su vida?”. Ciertamente la sociedad actual lo tiene todo, pero le falta lo esencial: es la tensión en que se vive, la ansiedad, el aburrimiento o el estrés lo que conduce a no pocos a una vida vacía y sin sentido. Citando la realidad nacional, el arzobispo de Tegucigalpa expreso su tristeza por el cuadro diario que se viven en Honduras con el coronavirus en donde, ademas del olvido de la palabra de Dios “es mucho más triste ver como muchas personas se aprovechan y explotan a los más pobres”. Así mismo comentó el darse cuenta de la sobre valoración en la compra de medicamentos en Honduras, proceso en el que se aceptan cotizaciones altas para luego repartiré en unos pocos las ganancias obtenidas de manera irregular “y esto es en toda América Latina y Honduras no es la excepción”, apuntó. Hemos olvidado los mandamientos, algunos que están en el poder roban descaradamente; se hacen las ofertas y luego se reparten el dinero, ese es robo y quienes cometen esas barbaridades de robos no entraran en el Reino de Dios, pues hacen a un lado la ley de Dios, pero ¿De que les sirve tantas transacciones fraudalenta?, pues si les da coronavirus, la muerte podría estar cerca y no llevarse nada. Todas las cuentas de bancos y propiedades en paraísos fiscales quedaran aquí, sostuvo el arzobispo de Tegucigalpa.

UNA VIDA EN CARRERA

El vacío existencial es a juicio de muchos sociólogos y antropólogos la neurosis más grave del hombre contemporáneo que se siente privado del sentido de su vida. Cuando la persona no encuentra sentido a su vida se siente vacía y perdida. La vida se convierte en una carrera hacia el placer inmediato. Todas las necesidades necesitan ser satisfechas como una “huida hacia delante” y hasta el mismo amor queda reducido a “negocio” interesado entre dos que se utilizan mutuamente y compensan ese vacío existencial. En ese sentido, el cardenal felicitó a los gantes de Pastoral familiar quienes durante el mes de agosto sostuvieron reuniones vía digital para el fortalecimiento de la familia, “gracias a los agentes de pastoral familiar por procurar una familia fortalecida, despreocupada por las cosas vanas”, como agregado a su mensaje. Casi sin darnos cuenta estamos zambullidos en una sociedad donde lo importante es «obtenerlo todo y ahora mismo». Un ambiente social lleno de estímulos, empujan sólo a ganar, gozar, gastar y disfrutar. Cuando, sistemáticamente, vamos satisfaciendo nuestros deseos de manera inmediata, no saboreamos con gozo lo obtenido. Y después de la satisfacción lograda, de nuevo el vacío, el decaimiento, la tristeza y el hastío.

La “cultura de la satisfacción”drogas alcohol y el poder como droga no es sino cultura de los insatisfechos. “¿De qué le sirve a un hombre ganar todo el mundo si malogra su vida?” ¿De qué nos vale ganar el mundo entero, si no logramos realizarnos como personas? ¿Para qué nos sirven ambicionar riquezas y reconocimientos si olvidamos a los demás y no encontramos sentido a nuestra vida? ¿Qué futuro tiene la humanidad por el camino de la ambición del tener? Es un camino que lleva a millones de seres humanos al hambre y a la miseria. Este camino es un desastre.  Honduras no puede seguir caminando así, aunque le pongan distracciones

LA LLAMADA DE JESÚS

También es importante subrayar que pocos aspectos del Evangelio han sido tan distorsionados y desfigurados como la llamada de Jesús a “tomar la cruz”. Gran cantidad de personas cristianas que rechazan la cruz de cristo, viven como enemigos de la cruz, no se engañen Jesús no ama, ni busca arbitrariamente el sufrimiento, ni para Él, ni para los demás como si sufrimiento fuera algo agradable a Dios. Jesús no pretende deshumanizarnos como se ha entendido con frecuencia sino llevarnos a la verdadera plenitud humana. No se trata de sacrificarse, creyendo que eso es lo que quiere Dios. Dios quiere nuestra felicidad en todos los sentidos. Dios nos quiere felices. La cruz a la que Jesús se refiere es el sufrimiento que nace de mantenerse en el camino de la fidelidad al Padre. Jesús asume ese sufrimiento en una actitud de fidelidad al Padre y de servicio total al Reino.

La Cruz es también la certeza de un amor que permanece para siempre, la única verdad que necesitamos creer, la única memoria que tenemos que guardar: en la Cruz podemos dar sentido a cualquier situación de nuestra vida por muy difícil que nos resulte. Para el caso, expresó Su Eminencia “la cruz de los médicos quienes sin contar con todas las medidas de bioseguridad todas las medidas de bioseguridad, en un estado que nos engañan para utilizar no se sabe en que los dineros, están dando su vida y asumen la cruz de Cristo y esas vidas de docotres y enfermeras no terminan con la muerte sino que en la Resurrección, pues en la Cruz se nos revela, de manera impresionante, un gran amor, enfatizo el prelado.

Que hoy, podamos renovar la actitud del discípulo: ponernos detrás de Jesús y así descubrir la verdadera alegría, la que nadie nos podrá arrebatar, un camno de amor, justicia, libertad y de paz

REITERACIÓN

Para quienes se hacen de oído sordos, lo que se robaron no le sirve de nada, tarde o temprano recibirán los merecido, terminaran sin lo robado y si enferman morirán e irán con las manos vacías. Un mensaje que también va dirigido a los que trasiegan drogas, en medio de la pandemia, escuchamos de asesinatos y avionetas decomisadas con drogas, ¿cómo nos vamos a librar de esta pandemia?, se preguntó el cardenal. “Aunque se llamen capo de drogas o pandillas nadie tiene derecho a quitarle la vida a otra persona”. Renovemos la aptitud de discípulos y desde la cruz que nos convirtamos a él, las maniobras políticas, el poder, el dinero mal habido, no van a salvar a nadie. Volvamos a los valores, al seno de la familia para que todos en Honduras nos veamos como hermanos y salvarnos cuando aceptemos el amor de Cristo y su santa ley.

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