“Quise ser sacerdote porque quiero ser feliz”

Se acercó a la Iglesia para trabajar como sacristán y hoy es un ferviente pastor que cuida de su rebaño

Dios está vivo y necesita hombres que vivan para Él y que lo lleven a los demás. Sí, tiene sentido ser sacerdote: el mundo, mientras exista, necesita sacerdotes y pastores hoy, mañana y siempre” dijo el Papa Emérito Benedicto XVI en una carta a seminaristas en 2010. En este año, el Padre Nelson Lening Gutiérrez, se encontraba cursando sus estudios eclesiásticos con el ideal puesto en Dios. Esta semana conoceremos su camino vocacional.

Familia Originario de una comunidad de Yamaranguila, en Intibucá, es el mayor de los siete hijos que concibieron sus padres, quienes eran muy jóvenes cuando él nació, por lo que fue enviado a vivir con sus abuelos. El presbítero señala que en su juventud no frecuentó la Iglesia, ya que pensaba que era muy aburrido. Contribuía a esto, el antitestimonio de algunos integrantes de la comunidad eclesial. Su aspiración en la vida era estudiar porque quería ser piloto o médico, pero no tenía los recursos económicos.

Vocación

Su acercamiento a la Iglesia comienza de manera muy curiosa, le preguntaron a su abuelo si tenía algún muchacho que deseara trabajar en la sacristía de la Iglesia en Yamaranguila, no como un voluntariado, sino como un trabajador. Él vivió esta experiencia sin saber que sería el camino para acercarse al Señor. Allí aprendió a rezar Laudes, Vísperas y el Santo Rosario, aunque siempre buscó mil maneras para poderse retirar de aquel trabajo, pero el sacerdote miraba algo en él, es por ello, que ofrece ayudarle en sus estudios a los cuales respondió satisfactoriamente, sin embargo, él no quería acercarse a Misa.

Los sacerdotes poco a poco lo convencen que realicé el discernimiento y es enviado al Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa en Tegucigalpa, pero aun así llega con dudas, porque consideraba que había mejores jóvenes que él para esta vocación, ya que se sentía indigno. “Yo luché y luché para que me expulsarán del seminario” comentó el ahora presbítero.

Conversión

En una prédica de Monseñor Walter Guillén, su vida cambió, decidió seguir el camino con felicidad y ahora afirma que “soy sacerdote porque quiero ser feliz, así voy a dedicarme a servir a los demás, voy a confesar, celebrar la Misa, amar el proyecto de vida y lo he alcanzado”.

Como parte de su formación, le tocó superar algunas heridas que tenía en su vida. “El hecho de que no pude crecer con mis padres me marcó, fue tan difícil poderlo superar. Ahora como sacerdote, pido a los esposos que, si van a tener hijos estén siempre con ellos, porque les hace mucha falta” dijo.

Ministerio

Al concluir sus estudios en el seminario, fue enviado a la parroquia de Erandique, en el departamento de Lempira. A los dos meses de haber llegado, cambian al sacerdote que estaba al frente y él quedó a cargó como seminarista. Allí estuvo dos años solo. Iba a traer la Comunión a otras parroquias, atendía a toda la pastoral y allí recibió el diaconado y el sacerdocio. Después lo enviaron a San Marcos, Gracias en Lempira, en donde está sirviendo actualmente.

Conozca al Padre Nelson Lening Gutiérrez Pérez

Es originario de Yamaranguila, Intibucá. En su familia son siete hermanos, siendo él, el mayor de todos. Ingresó al seminario en el año 2007. Su diaconado lo recibió el 17 de diciembre de 2016 y fue ordenado presbítero el 25 de noviembre en 2017. Entre algunos cargos diocesanos que tiene, están: Párroco en Gracias, Lempira, encargado de la Pastoral Penitenciaria a nivel de la diócesis, responsable de los jóvenes a través de la Vicaría de Intibucá, entre otros.

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