“Lo vimos muy de cerca y nos dio su bendición”

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El 8 de marzo de 1983 se escribía con letras de oro en la historia de nuestro país la visita de su Santidad el Papa Juan Pablo II. El Santo Padre besaba la tierra catracha trayendo bendición, la población hondureña se volcó a las calles de la capital. Tegucigalpa se convirtió en el epicentro de la fe con la llegada de este santo.

Hizo un recorrido por algunas calles hasta llegar a la Basílica Nuestra Señora de Suyapa, donde decenas de personas le esperaban para escucharle. Dentro del templo se ubicó a las personas de la tercera edad, enfermos y discapacitados que esperaban con ansias la bendición del aquel entonces Papa Juan Pablo II.

Suyapa Almendares, quien en ese momento tenía 25 años de edad, recuerda bien el momento en que recibió la bendición del Sumo Pontífice.

“Recuerdo que la visita del Papa Juan Pablo II fue muy especial para todo el pueblo hondureño, cuando me di cuenta del recorrido entre el aeropuerto hacia la Basílica de Suyapa nos trasladamos al bulevar Fuerzas Armadas junto con el que ahora es mi esposo y nos ubicamos a la altura del sector de las brisas en un lugar donde lo pudimos ver muy de cerca en el Papa Móvil, fue muy emocionante”, expresó la señora Almendares.

Además por si fuera poco, tuvo la oportunidad de verlo una segunda ocasión, esta vez más de cerca. “Nos dimos cuenta que en horas de la tarde ya regresaba al aeropuerto, nuevamente nos trasladamos al bulevar Comunidad Económica Europea a la altura de Camosa y cuando vimos que venia cerca del lugar nos cruzamos a la mediana; lo tuvimos muy cerca de nosotros, tanto así que nos dio la bendición. Fue un momento inolvidable que siempre que lo recuerdo me llena de alegría y nostalgia por lo que el Papa representa en mi vida, él es muy especial para mi vida”, compartió muy emocionada esta señora que ahora cuenta con 65 años de edad.

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