“La oración debe ser con insistencia, perseverante y constante”

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Hoy el padre Rodolfo en la Misa en la Basílica en su homilía nos habló sobre la oración y nos puso como ejemplo a Santa Mónica la mamá de San Agustín, quien esperó treinta y tres años para ver su milagro.

El sacerdote sostuvo que, “nosotros a veces con un mes o un año nos desesperamos y dejamos creer en Dios, no somos insistentes y perseverantes en la oración y vean que frutos tan grandes, entre mayor es la espera mayor es el fruto treinta y tres años no para una conversión sencilla, para San Agustín padre y doctor de la Iglesia valió la pena los treinta y tres años de oración de insistencia”.

Ahora además de perseverar de no rendirnos recalcó “hay que saber pedir, que es lo que pedimos nosotros en la oración, nosotros en la oración muchas veces nos podemos equivocar a la hora de pedir, por eso dice San Pablo reconocemos nuestra incapacidad para orar y pedir, porque a veces andamos desubicados en lo que andamos pidiendo”.

El padre dijo que “a veces en la oración pedimos ganar la loto, o pedimos un carro de lujo o cosas que no son necesarias, tanto en la oración de ayer con el Padre Nuestro, como en esta, no se habla de cosas innecesarias, ayer en el Padre Nuestro, cuál era el único bien material que se pedía, el pan de cada día, no el pan para todo el año, no el pan para el mes, el pan de cada día, esto es lo necesario para vivir”.

Y hoy que es lo que está ofreciendo Jesús, explicó “con el pidan y se les dará, busquen y encontrarán y toquen y se les abrirá, la respuesta está al final, el Padre Celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan, y el pone la comparación de los padres cuando los hijos le piden”.

“Si ustedes que son malos les saben dar cosas buenas a sus hijos”, cuanto más el Padre Celestial cuanto es lo mejor que el Padre Celestial, no son bienes materiales es aquello que trasciende y nos está ofreciendo el Espíritu Santo.

Y concluyó diciendo que “El Espíritu Santo viene lleno de dones, carismas y frutos, que te van a enseñar a vivir, es que Dios te da las herramientas para que vivas, para que sepas moverte en la vida, para que sepas trabajar pero Dios no va hacer que te caigan las cosas del cielo por arte de magia sin hacer nada, Dios te da el Espíritu Santo el Señor y dador de vida, para que tengas vida y vida en abundancia, una buena vida”.

 

 

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