La avaricia y la envidia son el combustible que nos mueve a pecar

El Padre Rodolfo en su homilía habló dijo que en la antigüedad la pena de muerte era por decapitación, es cuando le cortaban la cabeza a los malhechores, lo mismo nosotros tenemos que hacer, pero con los pecados capitales ¿Por qué se les llama capitales? Porque son la cabeza de los demás pecados.

“Eso es lo que está pasando hoy en las lecturas especialmente en la primera con Ajap y Nabot, la avaricia y la envidia son dos pecados capitales, que conllevan a realizar otros pecados, ¿La avaricia que es? Es aquel deseo desordenado, por adquirir y acaparar riquezas y así pasa muchas veces con las personas”.

Qué necesidad tenía de la viña Nabot, avaricia, y como no la pudo obtener hasta dejó de comer, envidia y que es lo que terminan haciendo resaltó mintiendo para matar y apropiarse de la viña, “esto nos puede pasar en la vida a nosotros, ya ha pasado, empresarios que despiden gente por avaricia, que ellos no quieren perder su capital, y sus bienes, entonces vamos a suspender para mantener la riqueza”.

El sacerdote sostuvo que “eso no pasa solo con los empresarios, eso también puede pasar con los compañeros de trabajo y con la propia familia, con el compañero de trabajo por envidia, me cae mal por la vida que lleva y yo no puedo llevar entonces voy y le meto cizaña al jefe sobre mi compañero para que lo despida estoy haciendo lo mismo que Ajab o en la familia se da lamentablemente con las herencias, cuando muere el papá o la mamá, abuelo o abuela y vienen las disputas de herencias a veces se da la envidia y la avaricia entre hermanos y termina dejando sin herencia al hermano más débil”.

Jesús nos invita a orar y a responder por el bien, “si alguien nos envidia, si alguien nos hace el mal no estamos llamados a la venganza, estamos llamados a la oración, estamos a llamar ese mal que nos hizo con bien, concluyó.

 

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