Jóvenes sampedranos buscan reinventarse sin perder su esencia

La pandemia los obligó a buscar nuevos métodos para cumplir con el mandato de Jesús y ser apóstoles de ellos mismos

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La Diócesis de San Pedro Sula se ha caracterizado por un impulso juvenil bien marcado. Una presencia multitudinaria en cada una de las cuatro zonas pastorales que le comprenden. La repentina llegada de la pandemia vino a cambiar todo, dejando luces, sombras y, sobre todo, retos para continuar con el mensaje de salvación en clave juvenil.

Luces

El Padre Luis Amador, responsable de la Pastoral Juvenil en esta Iglesia particular, detalla que “Creo que una de las luces es que llegábamos a más personas, ya que, actividades que se fueron planeando y que se transmitían por los medios virtuales, tenían un nivel de alcance muy grande, porque no solo era los que estábamos en el salón, en el aula o en el cubículo parroquial, no, llegábamos a muchísimas más personas”.

Beny Lanza de la Parroquia La Santa Cruz, Zona Pablo VI, dijo que “Como parte de los grupos juveniles y dentro de nuestras capacidades tecnológicas estamos participando en diferentes actividades virtuales, reuniones, rosarios, misas, conferencias, Etc. Para todas esas personas y amigos que se encuentran desesperanzados, en las redes sociales les compartimos mensajes de esperanza, mensajes positivos y palabras de aliento”.

Dunia Batis, secretaria de la Pastoral Juvenil de este lugar afirma que “Como Comisión Permanente de la Diócesis de San Pedro Sula, hemos tenido que reinventarnos de manera virtual desde el año 2020, ya que la realidad mundial nos obliga a seguir cuidándonos y cumplir con todas las medidas de bioseguridad. Como equipo hemos realizado reuniones por medio de la aplicación Zoom, para crear estrategias, planificar y organizar actividades para llevarlas a cabo de manera virtual y así seguir motivando a los líderes zonales, para que estos puedan de igual manera, animar a los líderes parroquiales, siendo esta una cadena para que la mayoría fortalezca su vida sacramental y su fe desde sus hogares, por medio de las diferentes propuestas que se sugieren”.

Peligros

El Presbítero Amador, aclara que, además de las luces, en esta pandemia se experimentaron algunas sombras, entre ellas, “la despersonificación de la pastoral, ya que estábamos más pendientes de cuántos like teníamos, de cuántos se habían conectado, de si no se nos caía el Internet, si la velocidad era buena, más que por si llegaba el mensaje y cosas de estas”. Asimismo, señala que los jóvenes se fueron aburriendo, ya que, por la misma crisis sanitaria, todas las actividades recreativas y formativas, eran virtuales, lo que provocó que “la reunión del grupo, entonces era como una reunión más, estar frente a una pantalla”.

Otra de las sombras que debe enfrentar esta pastoral es “que no todos tienen conectividad, por ejemplo, nuestra diócesis tiene cuatro zonas pastorales y en dos de ellas, el acceso a Internet es bastante limitado, si esto ya se veía en el ambiente escolar, en el ambiente estudiantil, que no todos podían accesar a una plataforma para recibir sus clases, lo mismo nos pasaba en la pastoral”. Es por ello, que el Padre Luis considera que “hubo que reinventarse, siempre de acuerdo a la verdad fundamental del Evangelio y no vaya a ser que el reinventarse tenga que ver con renunciar a los contenidos fundamentales, por el simple hecho de decir que nos vamos adaptando a los nuevos retos, a las cosas que van surgiendo, es saberse reinventar, pero mantener lo fundamental de los contenidos de la fe”.

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