Evitemos que el “Vamping” les robe el sueño a nuestros hijos

Esta adicción es un fenómeno mundial que puede llevar a los niños y adolescentes a una destrucción total de sus hábitos cotidianos

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Addicted young woman chatting and surfing on the internet using her smart phone sleepy, bored and tired late at night. Dramatic dark light. In Internet, Mobile addiction and insomnia concept.

El término “Vamping” es un fenómeno mundial que está afectando en su mayoría a la juventud y según la licenciada en psicología Liana Tabora, este es tan peligroso y es una adicción como cualquiera que se da cuando los niños y jóvenes reducen sus horas de sueño y aumentan el riesgo de padecer de insomnio, ya que no duermen lo suficiente por esta conectados a sus aparatos electrónicos o viendo algo en la televisión.

Para Mario Cerna, quien es co-fundador de Honduras Verifica, los jóvenes acuden a ser “vamping” por la falta de atención y por el deseo de sentirse aceptados, esto puede ser peligroso, pues según el especialista, les trae descontroles emocionales, pierden el apetito, están irritables y bajan el rendimiento académico.

Prevención

Paola Zavala es madre de una adolescente de 15 años y junto a su esposo, han creado reglas para que ella no caiga en esta adicción. “Le dijimos que su celular no le pertenece y que es nuestro, se lo estábamos dando, pero que todo dependía de cómo ella lo iba a usar. Para formalizarlo, hicimos un contrato por escrito donde ella me firmó junto a su papá y allí le pusimos nuestras reglas, donde le aclaramos que, si no está cumpliendo con lo establecido, entre ellos su uso y horario, se le iba a quitar”, explicó Zavala.

Alteraciones graves

La melatonina es la hormona que ayuda que se encuentran en las retinas que no reciben luz. El cerebro segrega esta sustancia para ayudar a conciliar el sueño, de lo contrario, cuando se exponen a la luz, el cerebro detiene esta segregación, lo que permite mantenerse despierto a regular el ciclo del sueño. Cuando las células ganglionares fotosensibles al exponerse a la luz que proyectan las pantallas de los dispositivos, el cerebro entiende que no ha llegado la noche y que, por lo tanto, no es momento de dormir.

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