El don del sacerdocio es un tesoro que la pandemia ha evidenciado

Las afectaciones de la crisis sanitaria también las han sentido los presbíteros, quienes en carne propia, han tenido que superar el virus y alentar al pueblo ante la desesperanza

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El llamado especial que recibe un hombre para ser consagrado sacerdote, se ha visto renovado dadas las restricciones para celebrar los sacramentos, dirigir palabras de aliento o acompañar a los diferentes grupos y movimientos. En más de un año, el ministerio sacerdotal ha visto una innovación para continuar siendo pastores en tiempo de pandemia.

Comprensión Son diversas las experiencias de presbíteros que han sobrellevado la crisis sanitaria acompañando al pueblo y siendo proactivos para que sus comunidades no carezcan de vida espiritual y formativa. El Padre Luis Enrique Gutiérrez, Párroco de la comunidad Santa María Reina con sede en la Colonia La Vega de Tegucigalpa, expresa que “En este tiempo siempre he pensado que puede salir lo mejor o lo peor de nosotros, de allí que en esta pandemia en lo personal lo estoy aprovechando’’. Para los presbíteros, el COVID-19 ha significado un verdadero desafío en el que diariamente la formación del seminario y lo que actualmente se puede sacar aprovechando el Internet, sirven para dar palabras correctas ante un funeral o acompañar una familia que atraviesa problemas económicos.

El Padre Gutiérrez, continuó diciendo que ‘’he aprovechado esta pandemia para adelantar en la carrera de psicología. En lo pastoral he podido, en la medida de lo posible, con todas las medidas de bioseguridad responder a los desafíos’’. Valor Otro de los que durante el año y un poco más de pandemia en Honduras ha padecido el virus, es el Padre Juan Ángel López, Párroco de la Comunidad Sagrado Corazón de Jesús, quien expresa con base a lo vivido que ‘’No te puedes confiar, pero en un descuido me contagié y eso que yo he sido muy exigente al cumplir las medidas de bioseguridad’’.

Este detalle que el Padre López señala, es una especie de invitación que hace respecto a lo que él vivió, además en la enfermedad destacó que “el valor de la oración de la comunidad y en la Iglesia es importante. Yo le decía al Señor, no escuches mis oraciones, pero sí de quienes están pidiendo por mí’’. El Padre Juan Ángel López fue de los primeros presbíteros en contagiarse en el país en julio de 2020 y luego de salir triunfante llegó frente a la imagen de la Virgen de Suyapa para agradecer su intercesión ante la enfermedad que asegura, le ha dejado algunas secuelas. El Padre Cecilio Rivera, Vicario de la Parroquia y Basílica de Suyapa, expresa que “La pandemia me ayudó a encontrarme conmigo mismo, muchas veces los sacerdotes por tantas ocupaciones, nos olvidamos de lo esencial, el encuentro con Jesús que nos ha llamado a servirle, creo que yo era uno de ellos”.

Agradecimiento La compañía de la comunidad a través de la oración y la participación en jornadas para rogar por los presbíteros contagiados ha surtido efectos, así lo asegura el Padre Carlo Magno Núñez, Vicario General de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, al decir que “Quiero agradecer sus oraciones por este servidor en el periodo de la enfermedad” y agrega que “exhorto a seguir orando por los demás hermanos sacerdotes que han sido afectados por este mal”.

El Cardenal Óscar Andrés Rodríguez, quien por más de diez días permaneció hospitalizado a causa del virus, agradeció públicamente las oraciones de los fieles. Esto lo realizó a través del comunicado que la Arquidiócesis de Tegucigalpa emitió con motivo de las celebraciones de Semana Santa, en donde se apunta que “Quiero agradecer las oraciones de todos ustedes y los fieles de las parroquias en la gravedad que me tocó vivir”.

Estas palabras han conmovido y hecho mella en la Iglesia diocesana que el Cardenal Rodríguez preside, a la que también dijo “gracias a eso, la Divina Providencia ha querido conservarme la vida y me voy recuperando poco a poco”. Las lecciones dejadas en lo transcurrido de la pandemia, han calado hondo en el corazón sacerdotal de la Iglesia, que también ha valorado la vocación servicial de quienes acompañan a un pueblo sediento de Dios.

1 Innovación

La pandemia ha ayudado a que los sacerdotes busquen todas las formas posibles para llevar palabras de esperanza y acompañar al pueblo de Dios a través de la Eucaristía, la Lectio Divina y el Santo Rosario.

2 Fidelidad

La crisis también afirma el compromiso de servicio y entrega que cada presbítero tenía previo a la pandemia, potenciado en sus experiencias de enfermedad y de acompañamiento del dolor de la feligresía.

3 Compañía

El valor de las oraciones y atenciones de las personas, es algo que cada presbítero ha destacado en la enfermedad a raíz del COVID-19 o en la soledad del confinamiento. La comunidad ha revitalizado en ellos el sentido de proximidad.

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