“El compromiso político de los cristianos es la democracia”

Esta expresión del Cardenal Rodríguez, nos anuncia que estamos ante una política agonizante, que debe de ser rescatada

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El 2021 es un año donde convergen dos fechas importantes. Por un lado se conmemora el Bicentenario de la Independencia de Honduras y el otro está marcado por el ambiente electoral. Ambos acontecimientos han generado expectativas grandes en la población que ya está cansada de los mismos vicios como la corrupción, impunidad, miseria, inseguridad, violencia y desempleo, entre otros que la llevan a la desesperanza, que a su vez los empuja a abandonar la tierra que los vio nacer para ir en busca de un futuro mejor, sumándose a la lista de miles de hondureños que huyen en las caravanas hacia los Estados Unidos.

La Iglesia, que nunca ha hecho oídos sordos al clamor del pueblo, se suma a estos gritos desgarradores de un país que sufre la apatía de sus autoridades y una clase política indiferente y salpicada por la corrupción, que ha olvidado cuál es la esencia de su función.

Deterioro

“El detrimento de la democracia se debe a que los políticos se han convertido en un grupo de piratas… piratas que quieren adueñarse del botín que es el Estado” ha reflexionado el Arzobispo de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, Cardenal Óscar Andrés Rodríguez en su disertación en el foro “El comportamiento político de los cristianos”, convocado por la Comisión Nacional de Pastoral y transmitido por varias plataformas digitales, en donde también manifestó que “urgen nuevos liderazgos y que es necesario desterrar como la corrupción y el narcotráfico, porque la mentira es el plato común que ayuda a que falle la transparencia”.

El prelado también cuestionó sobre “¿Qué es la política? ¿Para qué es? La teoría la conocemos, pero el problema es antropológico” y además agregó que “la clase política está ajena a la sociedad y la impunidad con la que actúan nuestros dirigentes, agrava más la crisis que se vive en Honduras”. Rodríguez Maradiaga opina que la corrupción es “uno de los problemas que más se han enquistado en el país y es como un cáncer que carcome todo lo bueno y se ha extendido tanto hasta volverse como la piel de la sociedad, porque nace de las mismas instituciones del Gobierno y de esta manera, no solo queda cubierta y resguardada, porque se hace culturalmente modélica”.

Impunidad

En los últimos años se ha visto como los legisladores han olvidado para que fueron elegidos, han aprendido a “blindarse legalmente”, según lo expuesto en el foro y el arzobispo agrega que “los ejemplos están a la vista, cuando han creado un Código Penal para cuidar a delincuentes, aunque lo ensalcen como quieran”. Rodríguez además expresó que la ética no es una “camisa de fuerza” que ningún credo quiere ponerles a las personas, porque brota de dentro de la conciencia de cada uno que sabe lo que es y para qué es.

“Los obispos de la Conferencia Episcopal de Honduras, en una reunión sostenida con el presidente de la República, le preguntaron lo que miles de personas quieren saber, que es ¿Dónde está el dinero?” se refirió a esto debido a uno de los actos de corrupción que se ha gestado en la pandemia del COVID-19, donde existe una sobrevaloración de 7 hospitales móviles que en lempiras representan mil 174 millones. Estas unidades que estarían destinadas para atender a las personas contagiadas, resultaron ineficientes para dicho fin y hasta la fecha, este delito y así como quienes están detrás, se mantiene en la impunidad.

“La clase política ha involucionado mucho. En pocos países viven con el objetivo de perpetuarse en el poder, comienza un Gobierno y se empieza a pensar cómo ganar las próximas elecciones y entonces ya no hay un plan de país con metas concretas para poner solución a los problemas urgentes” manifestó el arzobispo.

Fe

Hay signos de esperanza y como creyentes de Jesús sabemos que Él incluso puede sacar hijos de Abrahán de las piedras, pero lógicamente es necesario la participación, el corazón y la mente de los ciudadanos que son capaces de imaginar un mundo mejor, pero se resisten al cambio personal y lo desvinculan del cambio social. El cardenal concluyó diciendo que “la fe no es simplemente para mantenerla en el templo, es para transfórmala en la sociedad y vemos como la clase política manda a la sacristía a los sacerdotes, pero tenemos que ir también a la plaza para trabajar en un laicado que debe de ser protagonista de la historia y no simplemente un grupo que espera a ver que le dicen los obispos, o pastores”.

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