Editorial | Nuestra voz | Regalos del Año Jubilar Mariano que llega a su fin

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En el tiempo de adviento del año 2021 y en circunstancias históricas únicas para nuestro país, la Penitenciaría Apostólica concedió, por mandato especialísimo de S.S. el Papa Francisco y atendiendo la petición del excelentísimo señor Ángel Garachana Pérez, Presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras de ese momento, la celebración de un Año Jubilar Mariano, Indulgencia Plenaria y bendición Papal en ocasión de las solemnidades de Nuestra Señora Santa María de Suyapa y la celebración del 275 aniversario del hallazgo de la imagen de la Virgen de Suyapa, mismo que comenzó el 8 de diciembre 2021 y que está por finalizar el 3 de febrero del año 2023.

Durante este periodo se otorgó la indulgencia plenaria y bendición papal a todos los fieles cristianos que verdaderamente arrepentidos de sus pecados, asistieron durante este año a la Basílica Menor de Suyapa y a todos aquellos que siguieron por medios digitales las celebraciones y cumplieron con las condiciones habituales tales como la confesión sacramental, la comunión eucarística, oración por las intenciones del sumo Pontífice y que acudieron al Santuario en peregrinación.

Este acontecimiento y regalo tan especial permitió a millares de hondureños la gracia de la remisión de sus pecados y de sus penas; fue un tiempo muy especial durante el cual la reconciliación, la conversión y la práctica de la misericordia, la justicia y la fraternidad, además de que propició una renovación de los deseos por servir a Dios en el gozo y la paz con el resto de los hermanos, aumentando de ese modo la religiosidad popular y el amor hacia la “Morenita”.

El Año Jubilar Mariano, también nos dio la oportunidad de aprender de y con la Virgen María de Suyapa a ser cristianos e Iglesia de corazón abierto, a encomendarnos con confianza y esperanza a la intercesión de nuestra madre del cielo en nuestras necesidades temporales y espirituales, a conseguir para nuestros difuntos la oportunidad de salir de las penas del purgatorio y a crecer no solo en la devoción y el amor a la Virgen sino también en nuestra vida de fe y amor a Dios.

La visita de la imagen de la Virgen de Suyapa a las diferentes comunidades del interior del país, trajo esperanza a muchos jóvenes que tuvieron la ocasión de vivir la alegría de ser y sentirse amigos de Jesús y de su Madre, de sentirse invitados a estar más cerca de su corazón y más comprometidos al servicio de otros; de encontrarle sentido a una realidad en la cual a veces se han sentido extraviados, sin motivación y sin esperanza, seguro que esta experiencia les ha dado las herramientas para convertir sus problemas en oportunidades, en soluciones.

Con profunda gratitud ante Jesucristo nuestro Señor y su Madre la Virgen María bajo la advocación de Suyapa, resaltamos la gracia singular y el tan increíble regalo de los celestes tesoros de la Iglesia, que otorgó su Vicario en la tierra a los cristianos católicos, al concedernos un Año Jubilar exclusivo para Honduras en momentos en que la realidad y futuro del país se veía incierto y desesperanzador.

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