Consagrarse al Sagrado Corazón es tener la certeza de estar bajo su cuidado

Es importante repetir a cada instante la jaculatoria “Jesús en ti confío” sabiendo que Él mismo dijo que, “Si quieres agradarme, confía en mí. Si quieres agradarme más, confía más. Si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente”

En medio de una crisis sanitaria que no parece terminar, abandonarse al Señor y confiar en su misericordia es una de las peticiones que se puede hacer al Sagrado Corazón de Jesús.

Esperanza

El Padre Miguel Valladares, misionero del Sagrado Corazón de Jesús, considera que este tiempo es propicio para consagrarse al Señor.“Nuestra consagración al Corazón de Jesús nos ayuda a mantener la confianza en Él y en Dios que, aunque estemos pasando por momentos duros y difíciles, siempre va a estar de nuestro lado, debemos de entender que la confianza en Jesús ante esta tribulación no es un acto de magia, sino es tener la convicción exacta de que, aunque la estamos pasando mal, Dios nunca nos abandona, siempre está a nuestro lado” dijo el presbítero.

Por su parte, el Padre Rigoberto Velásquez, añade que “Hay que contemplar el corazón amoroso de Jesús, ya que siempre está abierto para amar y cuando la persona reconoce que es amada por Dios, sabe que tiene fuerza para seguir adelante a pesar de una enfermedad o de la separación de un ser querido, porque tiene la certeza que ese corazón siempre está abierto para acoger, para recibir a todo aquel que se encomienda y que se abre también al amor de Dios”.

Vocación

Víctor Velásquez es seminarista de la Diócesis de Danlí y su parroquia de origen está dedicada al Sagrado Corazón de Jesús. Consagrarse al Él le ha enseñado a amar más y dice que “He aprendido y sigo aprendiendo de ese amor que rebasa, que resplandece del Sagrado Corazón de Jesucristo Nuestro Señor; un corazón que ha amado a todos y que aún es muy poco correspondido; un corazón que no hace distinción de razas, ni de clases y de tantas cosas, sino que ama a todos sin medida”.

Consagración

Una manera fácil de consagrarse a Jesús en este mes, puede ser a través de la siguiente oración: Te saludamos Jesús de corazón admirable, te alabamos, te bendecimos, te glorificamos, te damos gracias, te ofrecemos nuestro corazón, te lo entregamos y consagramos. Recíbelo y poséelo entero, purifícalo, ilumínalo y santifícalo; a fin de que vivas y reines en Él perpetuamente. Amén.

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