Tras 205 años de reconocimiento internacional, nos encontramos próximos a conmemorar la Independencia de nuestra nación. Debería ser un tiempo de alegría y satisfacción, sin embargo, nos encontramos con sentimientos a flor de piel por los retos que aún enfrentamos como país y la polarización que divide nuestra sociedad.
Con normalidad, atribuimos los problemas que atraviesa Honduras, al sistema o a las figuras políticas, olvidando nuestro propio rol en el asunto. Por ello, los invito a cuestionar ¿Qué estoy haciendo yo en favor de un cambio positivo? Aprovechemos este momento para reflexionar sobre nuestro compromiso comunitario, en las acciones positivas que realizamos y en aquello que podríamos mejorar.
Sin duda, no podemos ser cristianos estáticos, sumergidos en un ciclo de victimización y culpabilidad ajena, limitados a solo cumplir las leyes, sino que debemos participar activamente en favor del bien común, comprometidos con el mejoramiento social, mediante un corazón abierto, desinteresado y genuino.
Compromiso
Debemos ser buenos ciudadanos católicos que demuestran patriotismo, identidad nacional, respeto y sentido de pertenencia hacia nuestra historia, cultura, tradiciones, idioma, símbolos y amor a nuestro país. Es imprescindible transformar las acciones ciudadanas en herramientas de caridad y fraternidad real.
Evoco las enseñanzas de Fratelli Tutti, recordando que estamos llamados a trabajar contra el individualismo y la indiferencia, reconociendo que como ciudadanos cristianos tenemos la responsabilidad de expresar y demostrar nuestro amor a Dios, a nuestra patria y a nuestro hogar, a través de acciones que construyan el camino hacia la paz.
Inspiración
Nuestra fe debe servir como inspiración que nos movilice a impactar positivamente nuestro entorno, entendiendo que podemos ser luz dentro de la oscuridad y esperanza dentro de la desilusión. Honduras no necesita personas perfectas, necesita personas entregadas, con el vivo deseo de sacar adelante su pedacito de tierra, para convertirnos en referentes de superación y resiliencia.