En este mes dedicado a la Biblia y en el año de la Gran Misión, el Salmo 119 en el versículo 105 “Lámpara es tu Palabra para mis pasos, luz en mi sendero” nos reafirma que la Palabra de Dios es la columna vertebral de la acción misionera que surge del testimonio personal del evangelizador. Ya que se proclama al mismo Cristo que pasó haciendo el bien por el mundo y nos dejó su Palabra viva y actual para que ilumine nuestra vida y seamos capaces de imitarlo.
La Sagrada Escritura ocupa un lugar fundamental en la vida y la misión de la Iglesia, a través de ella Dios se revela y se comunica con su pueblo. Por ello, la Iglesia encuentra en la Biblia alimento para la fe, orientación para la vida cristiana y fuerza para anunciar el Evangelio. Así lo vemos en el envío que Jesús hace a sus discípulos para proclamar la Buena Nueva. En este sentido, la Constitución Dogmática Dei Verbum afirma en su número 21 que la Iglesia ha venerado siempre la Sagrada Escritura como venera el Cuerpo de Cristo, pues en ella recibe el alimento espiritual que sostiene su vida.
Preparación
Los Evangelios y los demás libros de la Biblia presentan la vida, enseñanzas y misión salvadora de Jesucristo, fortaleciendo nuestra relación con Dios e inspirándonos a vivir conforme al Evangelio. Según Vanessa Osorio, Master en Teología Bíblica, los relatos bíblicos muestran cómo hombres y mujeres de fe mantuvieron una relación cercana con Dios, convirtiéndose en ejemplo para los creyentes de hoy “Sin embargo, la Sagrada Escritura no debe limitarse a una simple lectura. Está llamada a ser escuchada, meditada y llevada a la práctica, tal como propone la Lectio Divina, un camino de encuentro con Dios a través de su Palabra. De esta manera, los creyentes pueden profundizar en su fe y crecer en el seguimiento de Cristo”.
Para fomentar este encuentro con la Palabra de Dios, la Iglesia promueve diversos espacios de formación bíblica, como los grupos de estudio de la Biblia en las parroquias, la práctica de la Lectio Divina en pequeñas comunidades y distintos talleres de formación, que favorecen una fe más madura y ayudan a formar discípulos misioneros comprometidos con la evangelización.
Compromiso
Ahondar asiduamente en las Sagradas Escrituras nos ayuda a ser mejores cristianos católicos, practicantes y conscientes de nuestra fe. El estudio, la reflexión y el discernimiento de la Palabra, iluminados por la enseñanza y la Doctrina Social de la Iglesia, nos permiten comprender con mayor profundidad el mensaje de Dios.
La Palabra de Dios es la expresión misma del Dios Todopoderoso que creó el cielo y la tierra. El predicador José Luis Parada reafirma que esa Palabra es Cristo, quien continúa alimentando y fortaleciendo a su pueblo a través del Pan de Vida en la Eucaristía “De ella recibimos la fuerza espiritual, emocional y humana necesaria para anunciar el mensaje de salvación: una Buena Nueva permanente, llena de esperanza y de gracia para el Pueblo de Dios, especialmente para quienes todavía no han conocido ni reconocido a Jesucristo como el Señor de sus vidas”.